
Cuentas claras, operativos “funcionales”: así eran las finanzas del CJNG
Redacción
Sea cual sea la profesión, mantener un control de gastos permite tener una noción casi precisa sobre la actividad económica que requiere mantener un imperio en pie, y ese requisito se mantuvo vigente en la contabilidad del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
De acuerdo a los registros de contabilidad hallados en la cabaña de “El Mencho”, autoridades pudieron conocer los ingresos y pagos millonarios por la venta de diversas sustancias ilícitas, pago de sobornos y sueldos a sicarios operantes únicamente en Jalisco.
La “narconómina” se desglosa entre varios reportes elaborados en dos formatos: a mano —la imborrable vieja usanza— y en computadora. En ambos registros se apuntaron las locaciones que destacaban como puntos de operación del capo Nemesio Oseguera Cervantes.
Desde Tapalpa, hasta Villa Purificación, San Gabriel, Mixtlán, Cahuatitlán y demás ubicaciones donde operaba el CJNG, se logró obtener los registros de aportaciones de jefes de plaza, sueldos a vigilantes (los denominados halcones), sobornos a la Fiscalía General de la República (FGR), control de venta, gastos de gasolina, además de las ganancias por venta de marihuana, fentanilo y demás sustancias.
Diferentes nombres destacan en tales archivos, empezando por Hugo César Macías Ureña, “El Tuli”, uno de los operadores financieros del CJNG, fallecido durante el operativo del pasado domingo.
También aparece el nombre de Hugo Gonzalo Mendoza “El Sapo”, Luis Miguel Pelayo “El Meño”, líder en Autlán y Villa Purificación, Francisco Javier Gudiño Haro, líder en Puerto Vallarta, así como Jesús Ambriz; el nombre de todos destaca junto a una cifra de dinero altamente considerable.
Entre la nómina, no solo predomina el peso también cifras en dólar. Al menos en diciembre de 2025 se registró la ganancia de más de 8 millones de pesos, en contraste con los gastos de aproximadamente 2 millones de dólares.
Además de la operatividad de venta y producción de droga, también había regenteo de máquinas tragamonedas ubicadas en el municipio de Tapalpa.
Todo era un beneficio, ya que los registros muestran —al menos lo suficiente para tener una noción más clara de la contabilidad del CJNG— la estructura contable, de uno de los cárteles más peligros del país.







