
Viernes Santo: entre el silencio y la fe
Redacción
Una de las fechas más solemnes en la tradición cristiana se trata del Viernes Santo. Durante Semana Santa, se recuerda con respeto la crucifixión y muerte de Jesucristo, siendo un momento central en la fe que simboliza sacrificio, redención y reflexión.
De acuerdo con los Evangelios—plasmados en uno de los libros más vendidos del mundo; la Biblia—, este día recuerda el juicio, condena y ejecución de Jesús en la cruz, ocurrido en Jerusalén. A diferencia de otras celebraciones religiosas, el Viernes Santo no tiene un carácter festivo, sino que se vive en silencio y penitencia.
En México, la fecha tiene un profundo arraigo cultural y religioso. En distintos estados se realizan representaciones de la Pasión de Cristo, procesiones y viacrucis vivientes que recrean los últimos momentos de Jesús. Uno de los actos más conocidos es el de Iztapalapa, donde miles de personas participan cada año en esta tradición. Mientras que en Puebla, se celebra en el Centro Histórico.
Entre las prácticas más comunes destacan el ayuno, la abstinencia de carne y la asistencia a ceremonias litúrgicas. También se mantiene la costumbre de evitar actividades consideradas festivas, como muestra de respeto.
En contraste con otras religiones, el Viernes Santo tiene significados distintos. En el judaísmo no existe esta conmemoración, ya que no reconoce a Jesús como figura central. En el islam, aunque Jesús es considerado un profeta, se cree que no fue crucificado, lo que genera una interpretación completamente distinta de estos acontecimientos.
Cabe destacar que en muchos templos no se celebran misas como en otros días, sino ceremonias especiales como la Adoración de la Cruz. Además, las campanas de las iglesias suelen permanecer en silencio como símbolo de luto.
El Viernes Santo, más allá de la religión, se ha convertido en una de las tradiciones culturales más significativas en México, al reunir fe, historia y expresión comunitaria.







