Redacción
El 20 de mayo se conmemora el Día Mundial de las Abejas, fecha creada por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2017 para alertar sobre la disminución de estos polinizadores y las consecuencias que su desaparición tendría en la producción de alimentos y en los ecosistemas. La primera jornada oficial ocurrió en 2018. La fecha recuerda el nacimiento de Anton Janša, considerado pionero de la apicultura moderna.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura informó que la polinización sostiene más del 75 por ciento de los cultivos mundiales. Frutas, verduras y semillas dependen de ese proceso. Cerca del 80 por ciento de las plantas utilizadas para alimentación humana requieren intervención de abejas y otros polinizadores. La actividad también participa en 35 por ciento de la producción agrícola mundial y en 87 de los principales cultivos alimentarios del planeta.
Especialistas y organismos ambientales advierten una caída sostenida en las poblaciones de abejas. Entre las causas aparecen la pérdida de hábitats, el uso intensivo de pesticidas, el incremento de temperaturas y la presencia de especies invasoras. Estos factores alteran ciclos reproductivos, rutas de alimentación y capacidad de supervivencia. El deterioro afecta campos agrícolas y ecosistemas forestales donde distintas especies vegetales dependen de la polinización.

La Enciclopedia Britannica señaló que la desaparición de las abejas provocaría graves alteraciones en las cadenas alimentarias. Plantas que requieren polinización dejarían de reproducirse. Otras producirían menos semillas y tendrían menor éxito reproductivo. La disminución de semillas afectaría a especies animales que dependen de ellas para alimentarse. El efecto alcanzaría distintos niveles de la red trófica y abriría la puerta a nuevas extinciones.
Entre los cultivos que podrían verse afectados aparecen café, manzana, almendra, cacao y tomate. La reducción en su producción modificaría cadenas comerciales internacionales y disponibilidad de alimentos. Investigadores también advierten impactos en medicamentos derivados de plantas cuya reproducción depende de polinizadores.

En México, las abejas representan una pieza central para la biodiversidad. El país concentra alrededor de 2 mil especies nativas, equivalentes al 10 por ciento de las especies conocidas en el mundo. Esa cifra coloca al territorio mexicano como el segundo con mayor diversidad de abejas. La labor de los polinizadores mantiene equilibrio ecológico en selvas, bosques y zonas agrícolas. También beneficia cultivos comerciales y plantas silvestres.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente mantiene vigilancia sobre el manejo de pesticidas y supervisa el cumplimiento de autorizaciones emitidas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Las acciones buscan disminuir daños en hábitats naturales y reducir riesgos para colonias silvestres.

Especialistas en apicultura promueven medidas de preservación ante la caída de poblaciones. Recomiendan crear jardines con plantas nativas, evitar insecticidas, conservar ecosistemas forestales y proteger colonias silvestres. Jardines botánicos y centros de investigación también impulsan campañas de información para alertar sobre la situación de los polinizadores y los efectos económicos y ambientales ligados a su desaparición.







