
Descargas que no deben dañar: ¿qué pasa cuando te esfuerzas al evacuar?
Pujar suele estar asociada al estreñimiento, una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo
Para muchos, pujar durante la evacuación puede parecer una reacción natural, especialistas advierten que hacerlo de forma excesiva o frecuente puede representar riesgos para la salud, desde hemorroides hasta problemas cardiovasculares, y en casos muy particulares, la muerte.
Pujar suele estar asociada al estreñimiento, una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo; esto deriva a que las heces permanecen demasiado tiempo en el intestino, pierden agua y se endurecen, dificultando su expulsión y obligando a realizar un esfuerzo mayor.
Médicos explican que al pujar se incrementa la presión dentro del abdomen y el tórax mediante un mecanismo conocido como maniobra de Valsalva, utilizado también de manera involuntaria al levantar objetos pesados o contener la respiración durante un esfuerzo físico.
Entre las consecuencias más comunes se encuentran las hemorroides, fisuras anales y el debilitamiento del suelo pélvico. Sin embargo, un reciente estudio revela que al menos el 3% de la población puede padecer de infartos, incluso alteraciones temporales en la presión arterial y la frecuencia cardíaca, generando mareos o incluso desmayos.
Uno de los casos más inéditos y peculiares durante la hora de evacuar ocurrió en Hong Kong, ya que una mujer perdió aproximadamente 10 años de sus recuerdos tras pujar de forma intensa, esto derivado a un problema de estreñimiento severo.
Diversos estudios han documentado episodios de síncope —pérdida momentánea del conocimiento— ocurridos durante la evacuación. Este fenómeno es conocido como “síncope defecatorio” y se produce por cambios bruscos en la circulación sanguínea derivados del esfuerzo excesivo.
Para reducir la necesidad de pujar, las recomendaciones incluyen mantener una alimentación rica en fibra, consumir suficiente agua, realizar actividad física regularmente y responder al reflejo natural de evacuación sin postergarlo.
Aunque la mayoría de las personas nunca experimentará consecuencias graves, la evidencia médica recuerda que el cuerpo no está diseñado para realizar esfuerzos excesivos durante la evacuación. A veces, la mejor señal de salud es justamente no tener que pujar.







