Aire puro: esta es la ciudad donde no transitan autos desde hace 100 años
Expertos consideran que las restricciones al uso excesivo del automóvil generan diversos beneficios
Mientras muchas ciudades del mundo buscan reducir la contaminación y el tráfico vehicular, existe un lugar que tomó esa decisión hace más de un siglo. Se trata de Zermatt, una pequeña localidad alpina de Suiza donde los automóviles de combustión están prohibidos desde principios del siglo XX.
Ubicada a los pies del emblemático Matterhorn, una de las montañas más famosas de Europa, Zermatt decidió restringir el ingreso de vehículos para preservar la pureza de su aire, proteger el paisaje natural y mantener la tranquilidad de sus habitantes y visitantes.
Zermatt, Switzerland 🇨🇭 pic.twitter.com/1CRYYeM1CR
— Travel With Me (@Wondersofworld0) June 24, 2026
¿Vehículos convencionales a la vista? En absoluto. En Zermatt no circulan automóviles convencionales. Los locatarios y turistas se desplazan caminando, en bicicleta, mediante carruajes tirados por caballos o utilizando pequeños vehículos eléctricos autorizados para servicios esenciales, hoteles y emergencias.
La medida ha permitido que Zermatt mantenga niveles de contaminación considerablemente bajos y se convierta en uno de los destinos turísticos más atractivos del continente, demostrando que el desarrollo económico y la protección ambiental pueden coexistir.
Si bien, son pocas las localidades han adoptado restricciones tan estrictas, varias ciudades del mundo han replicado parcialmente el modelo.
En Europa, ciudades como Venecia han mantenido durante siglos una movilidad libre de automóviles debido a su diseño urbano basado en canales y recorridos peatonales.
Expertos consideran que las restricciones al uso excesivo del automóvil generan beneficios que van más allá del medio ambiente. Entre ellos destacan la reducción de enfermedades respiratorias, menores niveles de ruido, mayor actividad física de la población y una mejor calidad de vida en los espacios públicos.
Aunque resulta difícil imaginar una gran metrópoli completamente libre de automóviles, la experiencia de Zermatt demuestra que repensar la movilidad urbana puede traer beneficios duraderos para las personas y para el planeta.







