
Día del Orgullo: deuda pendiente con la diversidad en México
El Día Internacional del Orgullo LGBTQ+, tiene sus raíces en los disturbios de Stonewall ocurridos en 1969 en Nueva York, cuando integrantes de la diversidad sexual se enfrentaron a redadas policiales y comenzaron a exigir públicamente el respeto a sus derechos. Desde entonces, el 28 de junio se ha convertido en un símbolo mundial de visibilidad, igualdad y lucha contra la discriminación.
Aunque en las últimas décadas se han logrado importantes avances legales y sociales, la comunidad LGBTQ+ continúa enfrentando desafíos relacionados con la violencia, la discriminación y el acceso equitativo a oportunidades laborales y de bienestar.
En México, se estima que alrededor de 5 millones de personas de 15 años o más se identifican como parte de la diversidad sexual y de género, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG).
Sin embargo, los crímenes motivados por prejuicios siguen siendo una preocupación. Organizaciones de la sociedad civil documentaron entre 93 y 97 crímenes de odio contra personas LGBTQ+ durante 2024, siendo las mujeres trans el grupo más afectado. Asimismo, observatorios especializados han registrado al menos 739 asesinatos y desapariciones de personas de la diversidad sexual y de género en el país desde 2014.
La discriminación también impacta la vida cotidiana. Una encuesta reciente reveló que uno de cada tres mexicanos ha presenciado actos de violencia o discriminación contra personas LGBTQ+, mientras que el 85 por ciento considera que esta problemática es importante o muy importante para el país.
En Puebla, colectivos y observatorios han advertido que la violencia por orientación sexual o identidad de género continúa siendo un tema presente. Registros del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio reportan al menos 26 crímenes de odio contra personas LGBTQ+ en la entidad entre 2014 y 2024.
Especialistas también han señalado que las personas trans continúan siendo las más vulnerables a la discriminación y a las agresiones motivadas por prejuicios, tanto en Puebla como en el resto del país.
Más allá de la violencia física, integrantes de la comunidad han denunciado barreras para acceder a empleos, ascensos laborales, servicios de salud y espacios educativos libres de discriminación.
Diversos estudios internacionales han demostrado que las políticas de inclusión y protección contra la discriminación contribuyen a reducir las brechas laborales y mejorar la participación económica de las personas LGBTQ+.







