
A 81 años del bombardeo que marcó el inicio de la era nuclear
Ambas ciudades japonesas permanecen como símbolo de los efectos devastadores de las armas nucleares y de la importancia de preservar la paz.
El mundo se detuvo por un instante cuando ataques atómicos cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki, mismos que precipitaron el final de la Segunda Guerra Mundial, pero que también dejaron una huella imborrable por sus consecuencias humanas, ambientales y políticas.
La Segunda Guerra Mundial, desarrollada entre 1939 y 1945, enfrentó a las Potencias del Eje —encabezadas por Alemania, Italia y Japón— contra los Aliados. Tras la derrota de la Alemania nazi en mayo de 1945, Japón continuó la guerra en el Pacífico, lo que llevó a Estados Unidos a utilizar por primera y única vez armas nucleares contra una población.
El 6 de agosto de 1945 fue una fecha decisiva, la bomba atómica “Little Boy” fue lanzada sobre Hiroshima, causando la muerte inmediata de decenas de miles de personas. Tan solo tres días después, el 9 de agosto, una segunda bomba, denominada “Fat Man”, impactó Nagasaki. Se estima que hacia finales de ese año más de 200 mil personas habían fallecido como consecuencia de las explosiones, las quemaduras y la exposición a la radiación.
August 6, 1945. At 8:15 in the morning, a single bomb from a single aircraft destroys the city of Hiroshima and kills tens of thousands of people in a flash of light. It is the first time an atomic weapon is used on human beings, and the world it happens in is not the same world… pic.twitter.com/SuIMoQM436
— Voices of WW2 (@VoicesofWW2) August 6, 2026
Además de la destrucción de ambas ciudades, los sobrevivientes —conocidos como hibakusha— enfrentaron durante décadas enfermedades relacionadas con la radiación, como distintos tipos de cáncer, además de secuelas psicológicas y estigmatización social.
Estos ataques también marcaron el inicio de la llamada era nuclear, impulsando una carrera armamentista que definió gran parte de la política internacional durante la Guerra Fría.
Uno de los personajes centrales de este episodio fue el físico estadounidense J. Robert Oppenheimer, director científico del Proyecto Manhattan y principal desarrollador de la bomba atómica. Tras presenciar el poder destructivo de su creación, expresó la célebre frase inspirada en el Bhagavad-gita:
“Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos“.
En los años posteriores, Oppenheimer se pronunció a favor del control internacional de las armas nucleares y mostró reservas sobre el desarrollo de armamento aún más poderoso, como la bomba de hidrógeno.
Actualmente, a 81 años de una de los eventos más destructivos de la guerra, Hiroshima y Nagasaki son referentes mundiales de la memoria histórica y del desarme nuclear, buscando promover un mensaje de paz.






