
La medalla de plata que Fernanda Hernández Medina conquistó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe representa la recompensa a dos décadas dedicadas al taekwondo, una trayectoria en la que ha enfrentado lesiones, sacrificios y el reto de combinar su preparación deportiva con sus estudios universitarios.
A sus 23 años, la poblana lleva 20 años practicando esta disciplina, luego de comenzar a los tres años. Con el paso del tiempo, el taekwondo dejó de ser solamente un deporte para convertirse en una parte fundamental de su vida.
Para mí, el taekwondo hoy en día es una forma de vida, es un deporte que amo, sobre todo que disfruto mucho hacer”, compartió.
Uno de los capítulos más complicados de su trayectoria ocurrió en 2024, cuando tuvo que someterse a una cirugía de menisco. La lesión significó un obstáculo importante, pero también una oportunidad para fortalecerse y continuar con su carrera deportiva.
Hay situaciones en las que pues a veces no están en tu control. La situación más fuerte que tuve fue en el 2024 cuando tuve una cirugía de menisco”, recordó.
Meses de sacrificio detrás de la medalla
El camino hacia los Juegos Centroamericanos comenzó varios meses antes de la competencia. Desde febrero, Hernández Medina permaneció concentrada como parte del proceso de selección nacional, etapa que implicó alejarse de reuniones familiares y modificar su rutina.
A la exigencia deportiva se sumó su formación académica, pues actualmente cursa el noveno semestre de la Licenciatura en Derecho y está próxima a concluir sus estudios.
Combinar la parte académica y lo deportivo fue, la verdad, muy difícil, fue pesado”, explicó.
La preparación también sufrió un cambio importante debido a la desaparición del representativo de su universidad, donde realizaba parte de sus entrenamientos. Ante ello, tuvo que buscar una nueva escuela para continuar con su preparación y reorganizar sus sesiones.
Hernández Medina realiza dos entrenamientos al día y actualmente trabaja la parte física y aeróbica con integrantes de su asociación, con el objetivo de mantenerse al nivel que exige la competencia internacional.
Una plata con sabor a orgullo
En los Juegos Centroamericanos y del Caribe, la poblana llegó hasta la final y obtuvo la medalla de plata. Aunque el objetivo era conquistar el oro, reconoció la dificultad del combate ante la representante de Costa Rica y ya identifica los aspectos que deberá mejorar.
Yo sabía el nivel que tenía, sabía que iba a ser muy complicado, que tenía que estar muy concentrada durante el combate”, señaló.
Más allá del resultado de la final, la presea significó cumplir uno de sus principales sueños: representar a México y subir al podio en una competencia internacional.
“Para mí siempre fue un sueño estar en selección, representar a México y sobre todo estar en pódium”, expresó.
La medalla que dedicó a su mamá
Entre todas las personas que han sido parte de su camino deportivo, existe una especialmente importante para Fernanda: su mamá.
La medallista centroamericana decidió dedicarle la presea porque ha sido su principal respaldo desde que comenzó a practicar taekwondo y quien la ha impulsado a no rendirse en los momentos más complicados.
Mi mamá me genera mucha seguridad, mucha tranquilidad. Para mí, al entrar y verla ahí en gradas, ver cómo estaba apoyándome, me dio esa motivación que hasta cierto punto necesitas”, relató.
El camino continúa rumbo a Los Ángeles
La medalla de plata en los Juegos Centroamericanos no representa el final para Hernández Medina. La poblana ya tiene nuevos objetivos internacionales y deberá continuar con su preparación para mantenerse dentro de la selección mexicana.
Su siguiente compromiso será la President’s Cup de Perú, mientras que en noviembre buscará nuevamente su lugar en el equipo nacional de cara al Campeonato Mundial de 2027.
Seguir entrenando fuerte porque el objetivo es seguir en selección y representar nuevamente a México en ese mundial”, afirmó.
Después de 20 años en el taekwondo, una cirugía, meses de concentración y el esfuerzo por equilibrar el deporte con el Derecho, Fernanda Hernández Medina tiene ahora una medalla de plata que resume parte de una historia que todavía está lejos de terminar.
Su siguiente gran objetivo ya está definido: continuar en selección y trabajar para alcanzar la meta olímpica.
Primero Dios así será”, respondió al hablar de su sueño de llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.







