
¿Puedes imaginar cuál es la especie más maternal en el mundo animal?
Detrás de la imagen de un pequeño zorro asomándose desde una madriguera existe una de las estrategias de crianza más interesantes entre los cánidos. Aunque popularmente se habla de las “madres zorro” como animales particularmente abnegados, la realidad es todavía más interesante: su crianza varía considerablemente entre las distintas especies de zorros y, en muchas de ellas, participan ambos progenitores.
En los zorros, la supervivencia de las crías depende durante sus primeras semanas de una combinación de protección, alimentación y aprendizaje. Las madrigueras funcionan como refugios frente a depredadores y condiciones ambientales, mientras los adultos buscan alimento para mantener a la familia.
Si bien, en algunas especies del reino animal la madre es quién se encarga de casi todo lo relacionado a la crianza y alimentación de sí mismas y las crías, en algunas especies, los padres tienen una participación extraordinariamente activa.
El zorro de orejas de murciélago, por ejemplo, tiene una estructura familiar cooperativa. Mientras la madre concentra buena parte de sus esfuerzos en alimentarse para producir leche, el macho puede encargarse de proteger, acicalar y cuidar a las crías, además de trasladarlas entre madrigueras.
Y quizá esa sea la parte más fascinante de la maternidad de los zorros: no se trata únicamente de mantener con vida a las crías, sino de prepararlas para dejar de necesitar a sus padres.
Por eso, aunque la expresión “las madres zorro son las más abnegadas del reino animal” cae como anillo al dedo, ya que la naturaleza cuenta una historia más compleja: en muchas especies de zorros, la crianza es una combinación de instinto materno y cooperación familiar.







