
Radiografía del bienestar en México: adolescentes lideran la satisfacción con la vida
La juventud y la madurez extrema proyectan dos caras contrastantes de la realidad emocional y física en el país. De acuerdo con los resultados del Módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE) publicado por el INEGI, los adolescentes de entre 12 y 17 años se posicionan como el sector de la población más satisfecho con su vida, reflejando los niveles más altos de plenitud.
En stark contrasto, el estudio confirma que conforme avanza la edad, el bienestar subjetivo tropieza con un factor determinante: el dolor físico y emocional se dispara de manera drástica, afectando con mayor severidad a los adultos mayores.
La cima del bienestar: la voz de los jóvenes
El informe del instituto estadístico detalla que la población en general mantiene una percepción positiva de su existencia —con un promedio nacional de satisfacción que ronda el 8.8 en una escala de 0 a 10—, pero son los menores de edad en su transición a la adolescencia quienes encabezan la lista de los más optimistas y conformes con su entorno.
Entre los aspectos mejor evaluados por los mexicanos destaca la libertad para decidir como pilar fundamental del bienestar personal. No obstante, el estudio también advierte matices interesantes según la etapa productiva:
Tensión en la población activa: Los grupos etarios de 18 a 29, 30 a 44 y 45 a 59 años experimentaron una disminución en su balance anímico respecto a periodos previos, un reflejo de la presión económica y la tensión emocional cotidiana.
La sombra de la seguridad: A pesar de la satisfacción en el ámbito personal y familiar, persisten fuertes índices de preocupación vinculados a la inseguridad en el entorno inmediato.
El reverso de la moneda: el peso de los años y el dolor
En el extremo opuesto de la balanza se ubican los adultos mayores. La población de 75 años y más registró el promedio más bajo de satisfacción con la vida (8.38).
Uno de los hallazgos más reveladores del BIARE radica en la medición del dolor físico o emocional experimentado durante los siete días previos a la encuesta, cuyos estragos se concentran en la tercera edad:
El 60.0% de los encuestados a nivel nacional sintió dolor leve o ninguno.
El 18.0% experimentó malestar moderado.
El 14.6% reportó dolor severo, cifra que contrasta con los sectores más jóvenes.
El 7.4% manifestó un dolor muy severo.
La tendencia se agudiza de forma alarmante en el grupo de mayores de 75 años, donde el 20.7% reportó dolor severo y un 17.2% dolor muy severo, configurando las proporciones más altas de todo el espectro demográfico evaluado por el INEGI.
Con estos datos, que por primera vez amplían su cobertura a menores desde los 12 años a nivel nacional, el Estado cuenta con una radiografía precisa para entender cómo varían las prioridades, la salud y la felicidad de los mexicanos desde la infancia hasta la vejez.






