
Trump amenaza al lobo mexicano cinco meses tras su regreso
El presidente de EU ordenó revisar su protección, mientras México continúa el programa binacional para recuperar la especie en libertad.
El regreso del lobo mexicano a los bosques de Durango enfrenta un nuevo riesgo apenas cinco meses después de concretarse, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara revisar las medidas de protección que existen para esta subespecie y planteara la posibilidad de flexibilizar las condiciones para su eliminación.
La decisión ocurre después de un esfuerzo binacional de varias décadas para recuperar al lobo mexicano, que llegó a estar al borde de la desaparición debido a las campañas de exterminio relacionadas con conflictos entre ganaderos y la presencia de estos animales.
En marzo de este año, ocho ejemplares fueron trasladados desde Estados Unidos hacia Durango como parte de una estrategia para recuperar poblaciones silvestres en México. Los animales llegaron en dos grupos familiares de cuatro lobos cada uno y fueron liberados en los bosques de la entidad.
Como parte de la misma estrategia, una hembra adulta equipada con un dispositivo de rastreo satelital fue trasladada a Chihuahua, donde se integró a una zona en la que ya existían registros de otros ejemplares.
El retorno de los lobos fue posible gracias a la participación conjunta de autoridades ambientales, especialistas, universidades, centros de conservación y comunidades de México y Estados Unidos. Durante décadas, estas instituciones han trabajado en la reproducción, intercambio, monitoreo y preparación de ejemplares destinados a regresar a su hábitat natural.
Sin embargo, el futuro de este esfuerzo quedó bajo presión con la nueva orden de Trump. Durante la firma del documento, el mandatario cuestionó si los lobos podrían ser abatidos de inmediato, luego de que representantes del sector ganadero manifestaran su inconformidad con las restricciones impuestas para protegerlos.
Aunque la orden no autoriza directamente la caza, sí establece un plazo de 90 días para que el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, determine si el lobo gris y el lobo mexicano continúan cumpliendo las condiciones para permanecer protegidos bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
La situación resulta especialmente relevante porque la recuperación del lobo mexicano depende de un programa binacional. Después de que las campañas de exterminio redujeron drásticamente su población, el programa de reproducción comenzó a partir de los últimos siete ejemplares capturados en territorio mexicano durante la década de 1970.
En México, la Semarnat estimaba para 2025 una población de entre 35 y 40 lobos mexicanos viviendo en libertad en la Sierra de Chihuahua, antes de las nuevas liberaciones realizadas este año. Otros 116 ejemplares permanecían bajo cuidado profesional en 23 zoológicos y centros de conservación: 47 hembras y 69 machos.
Más de 300 lobos mantenidos en alrededor de 50 instalaciones de ambos países son administrados como una sola población. Los ejemplares son trasladados entre centros de acuerdo con sus características reproductivas y posteriormente se determina cuáles pueden ser candidatos para su liberación en vida silvestre.







