Campos arcoíris: Japón coloca redes de colores para mantener alejadas a las plagas
El cuidado de los campos no solo cuenta con la prioridad de tener buenas cosechas, también pretende contar con un espacio adecuado para el crecimiento de la tierra, pero entre el cuidado, la permanencia de un espacio fértil es primordial, por lo que una peculiar estrategia surgió en Japón.
Agricultores y especialistas han comenzado a utilizar redes de colores, particularmente rojas, como una alternativa para reducir la presencia de insectos que afectan los cultivos y disminuir el uso de pesticidas.
Esta labor pretende aprovechar la manera en que algunas plagas perciben la luz. Investigaciones realizadas en el país han demostrado que las redes rojas pueden dificultar la entrada de insectos como los trips, pequeños organismos que dañan distintas plantas y que también pueden transmitir virus.
A diferencia de las mallas convencionales, las redes de colores no funcionan únicamente como una barrera física; su tonalidad puede modificar la respuesta visual de los insectos y hacer que determinadas estructuras resulten menos atractivas para ellos.
Los estudios realizados en cultivos como el cebollín japonés han encontrado una reducción en la presencia de trips y en los daños ocasionados a las plantas mediante el uso de estas redes, incluso con una menor dependencia de productos químicos.
Esta alternativa también permite emplear mallas con una abertura mayor, favoreciendo el paso de luz y aire y evitando algunas de las desventajas de las barreras demasiado cerradas.
El desarrollo de esta tecnología cobra relevancia ante la creciente resistencia de algunas plagas a los insecticidas, a lo que investigadores plantean combinar las redes de colores con otras estrategias de manejo integrado de plagas.







