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Ocho siglos después: Francisco de Asís mantiene vivo su mensaje en la fe

Redacción   FECHA:  28 septiembre, 2026

Ocho siglos después de su muerte, Francisco de Asís continúa ocupando un lugar central dentro de la tradición cristiana y, particularmente, en las comunidades religiosas que encuentran en su figura una referencia de humildad, servicio y cercanía con la naturaleza.

Francisco nació en Asís, Italia, alrededor de 1181 o 1182, en una familia dedicada al comercio. Durante su juventud llevó una vida acomodada, pero posteriormente decidió abandonar sus bienes y dedicarse a una existencia marcada por la pobreza voluntaria, la predicación y el servicio a las personas más vulnerables.

En 1209 fundó la Orden de los Hermanos Menores, conocida posteriormente como la orden franciscana. Su movimiento proponía regresar a una forma de vida inspirada directamente en el Evangelio, con especial énfasis en la sencillez y el desprendimiento material.

Su influencia no quedó limitada a su época. La tradición franciscana se extendió por Europa y posteriormente por otros continentes, dando origen a distintas ramas religiosas, entre ellas los franciscanos, las clarisas y la Tercera Orden Franciscana.

Uno de los elementos que explica la vigencia de Francisco es su particular relación con la naturaleza. La tradición lo recuerda como alguien que consideraba a los animales, el agua, el Sol, la Tierra y otros elementos de la creación como parte de una misma comunidad. De ahí surgió una de las imágenes más conocidas de su figura: Francisco predicando a los animales.

Su pensamiento también adquirió una nueva dimensión en tiempos recientes. En 2015, el papa Francisco publicó Laudato si’, una encíclica dedicada al cuidado de la casa común, cuyo título retoma una expresión atribuida al santo de Asís. El documento vinculó la preocupación ambiental con cuestiones sociales, económicas y éticas.

La elección del nombre Francisco por parte del papa Jorge Mario Bergoglio también fue interpretada como una referencia directa al santo italiano y a valores asociados con la austeridad, la atención a los pobres y la defensa de la creación.

A más de 800 años de la aparición del movimiento franciscano, su figura continúa presente en celebraciones religiosas, comunidades, obras de asistencia social y espacios dedicados al cuidado de la naturaleza.

Su permanencia no depende únicamente de la tradición histórica. Para millones de creyentes, Francisco de Asís representa una manera particular de entender la fe: menos vinculada al poder y la riqueza y más relacionada con la sencillez, el servicio y la responsabilidad hacia otros seres vivos.





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