Francia suspende el uso de granadas aturdidoras en protestas estudiantiles
Las recientes protestas estudiantiles en Francia han suspendido el uso de granadas aturdidoras por parte de elementos de seguridad después de que adolescente de 15 años perdiera una mano tras recoger uno de estos artefactos durante una movilización en Lens, al norte del país.
Laurent Nuñez, ministro del Interior, explicó anunció la suspensión únicamente durante las protestas protagonizadas por estudiantes de liceos y permanecerá vigente mientras se esclarecen los incidentes registrados durante las movilizaciones.
Este movimiento ha sido impulsado principalmente por estudiantes de entre 15 y 18 años que reclaman mejores condiciones en los centros educativos; destacando la falta de profesores, horarios sobrecargados, deterioro de las aulas y problemas relacionados con el aumento de las temperaturas.
Students have been leading weeks-long protests across France, particularly in Paris, calling on the government to improve learning conditions, citing issues such as staff shortages and overcrowded classrooms.
Police have arrested more than 6,000 people, with reports of students being seriously injured, including a 15-year-old boy that had his hand blown off when a police stun grenade exploded during a protest in Lens. https://t.co/sNXYyRSJZo
— Pop Base (@PopBase) October 7, 2026
Cifras oficiales señalan más de 6 mil 500 personas han sido detenidas desde el comienzo de las movilizaciones, mientras que se han registrado 215 estudiantes, 715 policías y 85 integrantes del personal docente heridos.
Uno de los incidentes más graves ocurrió en Lens, donde un estudiante de 15 años perdió una mano después de recoger una granada de dispersión lanzada por agentes policiales. En otro caso, un adolescente de 14 años perdió varios dientes tras la detonación de una granada de gas lacrimógeno a corta distancia.
La decisión del gobierno se produjo después de una nueva jornada de movilizaciones que reunió el martes a unas 256 mil personas, entre estudiantes, profesores y padres de familia. Aunque las manifestaciones han sido mayoritariamente pacíficas, algunas terminaron en enfrentamientos y episodios de violencia.
El gobierno de Emmanuel Macron rechazó las acusaciones de una política de “represión policial”, mientras que sectores de la oposición cuestionaron la actuación de las fuerzas de seguridad.
Manuel Bompard, coordinador nacional de La Francia Insumisa, criticó la respuesta oficial ante las lesiones sufridas por los menores. Por su parte, Marine Le Pen acusó al presidente Macron de colocarse reiteradamente del lado de quienes atacan a la policía.
Si bien, cientos de centros educativos comenzaron a reabrir, más de 500 permanecían parcialmente cerrados debido a bloqueos realizados por estudiantes.








