
Spotify desaparece 50 millones de canciones hechas con IA
En una de las mayores intervenciones de su catálogo hasta la fecha, la plataforma de streaming Spotify anunció una profunda reestructuración en sus sistemas de recomendación.
La medida ha permitido retirar más de 50 millones de pistas calificadas como «música basura» (slop) y spam generadas mediante inteligencia artificial (IA) del alcance de sus algoritmos y listas personalizadas.
Además de la restricción algorítmica, la compañía sueca reveló que en lo que va del año ha eliminado por completo de la plataforma más de 75 millones de archivos por violaciones graves y reiteradas a sus políticas. El objetivo principal es frenar la proliferación masiva de contenido de baja calidad y «dar prioridad al arte humano auténtico».
Un freno a la saturación digital
En los últimos dos años, el auge de las herramientas de IA generativa facilitó la producción masiva de audio en cuestión de segundos. Sin embargo, esto desencadenó una ola de spam sonoro en el ecosistema musical: pistas artificialmente cortas, duplicados, manipulación de metadatos SEO y redes de listas de reproducción diseñadas para engañar a los oyentes y monetizar reproducciones fraudulentas.
De acuerdo con un comunicado emitido en su blog oficial For the Record, la gigante del streaming dedicó los últimos seis meses a recalibrar sus sistemas para identificar este tipo de abuso.
«A medida que la inteligencia artificial hace que la creación musical sea más accesible, creemos que los oyentes valorarán aún más el trabajo de los artistas humanos. Nuestra misión es que Spotify sea el lugar donde lo encuentren», destacó la compañía.
¿Cómo funciona el nuevo algoritmo?
Spotify aclaró que la música creada o asistida por IA no está totalmente prohibida, pero sí ha dejado de ser empujada pasivamente hacia los usuarios si no demuestra un interés genuino.
Con estas acciones, la plataforma busca tranquilizar tanto a los oyentes —quienes habían expresado su molestia por la intrusión de piezas genéricas en sus recomendaciones diarias— como a los artistas independientes y sellos discográficos que compiten en un catálogo global saturado.








