
Macron acusa a la ultraizquierda de buscar la caída de la República tras disturbios en Francia
El presidente francés, Emmanuel Macron, acusó a grupos de extrema izquierda de intentar “hacer caer la República” durante los disturbios registrados el pasado fin de semana, en medio de la creciente tensión social por el costo de la vida y a seis meses de las elecciones presidenciales previstas para 2027.
Tras una reunión de seguridad celebrada este jueves en el Palacio del Elíseo, Macron afirmó que su gobierno busca restablecer la calma y anunció restricciones a las movilizaciones previstas para el sábado. De acuerdo a lo expuesto por el mandatario, se permitirían las manifestaciones organizadas por sindicatos.
Las medidas se producen después de que varias ciudades francesas registraran enfrentamientos, saqueos y daños materiales durante las protestas del 17 de octubre. De acuerdo con las cifras proporcionadas en los reportes oficiales, alrededor de 3 mil comercios fueron vandalizados en el país.
Macron sostuvo que algunos de los incidentes fueron protagonizados por grupos organizados con objetivos políticos y cuestionó que los servicios de inteligencia no hubieran anticipado la magnitud de la movilización. Sin embargo, sus señalamientos sobre la intención de derribar al gobierno corresponden a la valoración política del presidente y no deben confundirse con una conclusión judicial sobre los responsables de los disturbios.
Detenciones, toque de queda y despliegue de seguridad
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, informó que 217 personas de las aproximadamente 2 mil 700 detenidas durante los incidentes y en los días posteriores habían sido encarceladas, mientras que otras mil continuaban sujetas a procedimientos judiciales.
Después de los episodios de violencia, las autoridades impusieron toques de queda durante tres noches en zonas de distintas ciudades, entre ellas París y Lyon. Para el fin de semana, el gobierno prevé desplegar vehículos blindados y unidades especializadas de la policía y la gendarmería, además de la misión militar Sentinelle, habitualmente encargada de vigilar lugares concurridos y sitios estratégicos.
No obstante, las restricciones a las protestas han generado críticas. En ciudades como Lyon, Marsella, Rouen y Toulon se anunciaron prohibiciones para las movilizaciones del sábado, decisiones que sectores de la oposición consideran desproporcionadas y perjudiciales para las libertades públicas.
En París, una manifestación estudiantil prevista para este jueves pudo realizarse después de que un juez anulara la prohibición policial de última hora, en un ejemplo de las tensiones entre las medidas de seguridad y el derecho a la protesta.
El costo de la vida, trasfondo de la movilización
Aunque el gobierno ha centrado su respuesta en los saqueos y la violencia, las protestas también se inscriben en un contexto de malestar por el encarecimiento de la vida y la presión económica sobre los hogares.
Los organizadores, entre ellos sectores vinculados con los Chalecos Amarillos y sindicatos, prevén nuevas movilizaciones nacionales el sábado y una huelga general acompañada de protestas el 5 de noviembre.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó reuniones con representantes de partidos políticos y tenía previsto dialogar con alcaldes, estudiantes, sindicatos y organizaciones empresariales para abordar la crisis. El gobierno, sin embargo, descartó por ahora declarar el estado de emergencia.
La cercanía de las elecciones presidenciales añade presión al escenario político. Macron no puede buscar un nuevo mandato, mientras que la extrema derecha encabezada por Marine Le Pen mantiene expectativas electorales relevantes, de acuerdo con los sondeos mencionados en los reportes.








