
Ariana Grande rechaza que la Casa Blanca use sus canciones
La cantante estadounidense Ariana Grande exigió que su música no sea utilizada en campañas relacionadas con operativos migratorios en Estados Unidos, luego de que la Casa Blanca difundiera un video en TikTok con imágenes de detenciones realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La controversia comenzó cuando la cuenta oficial de la Casa Blanca publicó un video acompañado por la canción “Bye”, incluida en el álbum Eternal Sunshine. La grabación mostraba acciones de agentes migratorios y destacaba la política fronteriza impulsada por el presidente Donald Trump. La publicación incluía un mensaje que presumía la seguridad en la frontera estadounidense.
La reacción de Ariana Grande fue inmediata. A través de los comentarios de la publicación, la artista pidió que su obra no fuera vinculada con lo que calificó como una situación “inhumana”. También lanzó críticas directas contra ICE. Su postura coincide con declaraciones previas en las que ha expresado respaldo a comunidades migrantes y cuestionamientos a las deportaciones.
Medios internacionales reportaron que representantes de la cantante solicitaron el retiro del audio. Horas después, la canción dejó de escucharse en el video, aunque el contenido permaneció disponible dentro de la plataforma.
The White House posted this video of ICE arresting immigrants with Ariana Grande music playing in the background.
Ariana Grande immediately responds, “please do not ever use my music in relation to this barbaric, inhumane, heinous nonsense. Fck ICE.” pic.twitter.com/CqnimouBe5
— Ed Krassenstein (@EdKrassen) June 12, 2026
El caso se suma a una lista creciente de artistas que han rechazado el uso de sus composiciones en mensajes políticos. Entre ellos figuran Sabrina Carpenter, Jess Glynne, SZA, Kenny Loggins, Beyoncé, Céline Dion, Bruce Springsteen y ABBA, quienes han manifestado objeciones similares en distintos momentos.
Hasta el momento no se han anunciado acciones legales. La discusión reactivó el debate sobre el uso de obras musicales en contenidos gubernamentales y la capacidad de los creadores para desvincular públicamente su trabajo de causas con las que no están de acuerdo.







