Ártico se calienta 4.2 °C y pierde hielo a ritmo récord
El calentamiento de los océanos polares aumenta la erosión costera y pone en riesgo infraestructura y especies como el pingüino emperador.
El calentamiento acelerado de los océanos polares está provocando cambios que afectan tanto a los ecosistemas como a las infraestructuras ubicadas en las zonas costeras, de acuerdo con el décimo informe anual sobre los océanos elaborado por el servicio europeo Copernicus Marine.
Pierre Bahurel, director general de Mercator Ocean International, señaló que los océanos atraviesan una transformación rápida, marcada por fenómenos como el aumento de las temperaturas, la acidificación del agua y el deterioro de los arrecifes de coral.
El informe destaca que los océanos polares, que representan aproximadamente una quinta parte de la superficie oceánica del planeta, concentran algunos de los efectos más notorios del cambio climático. En el Ártico, la temperatura superficial del océano aumentó 4.2 grados Celsius entre 1982 y 2024, equivalente a un incremento de alrededor de un grado por década.
El calentamiento ha sido todavía más pronunciado en algunas regiones. En el mar de Kara, frente a las costas de Rusia, la temperatura de la superficie marina aumentó 6.7 grados Celsius durante cuatro décadas.
El incremento de las temperaturas también ha acelerado la pérdida de hielo marino en el Ártico. En los últimos 42 años, la extensión de la banquisa se redujo 17%, con una pérdida aproximada de 490 mil kilómetros cuadrados por década, una superficie cercana al tamaño de España.
La disminución del hielo marino, combinada con el derretimiento del permafrost, que puede ocasionar el hundimiento del terreno, está dejando las costas árticas más expuestas al oleaje y a la erosión. Karina von Schuckmann, oceanógrafa de Mercator Ocean International, indicó que alrededor de 60% de las infraestructuras costeras de la región ya presentan vulnerabilidad ante estos fenómenos y el incremento del nivel del mar.
Los efectos del calentamiento también alcanzan al continente antártico y representan una amenaza para especies que dependen directamente del hielo marino. La reducción de la banquisa a niveles récord registrada en 2022 coincidió con problemas generalizados en la reproducción de los pingüinos emperador.








