Benito Juárez y las reelecciones

22 marzo, 2021 7:56 pm

«La confianza del pueblo, que se ha 

dignado honrarme otra vez 

con sus votos, me impone

 nuevos y sagrados deberes».

Benito Juárez, al tomar posesión de la presidencia de la República. 

Diciembre 25 de 1867.

Esta fecha de conmemoración al natalicio de Benito Juárez (21 de marzo de 1806) es un momento muy oportuno para poner en relieve la historia de este personaje en México, sobre todo, considerando las próximas elecciones del país, en las que existe la posibilidad de la reelección de diputados y presidentes municipales.

Desafortunadamente, se ha narrado la historia de Benito Juárez desde dos polos opuestos. Están quienes lo asumen como el héroe de la nación que logró la consolidación del Estado de Derecho ante tantas y tantas complicaciones que hubo en los tiempos de su gobierno de 1858 hasta su muerte en 1872; de otro lado, están los que se oponen a él y a las acciones que emprendió en su gobierno tan prolongado, sobre todo y particularmente, al impulsar las denominadas leyes de reforma que provocaron la pérdida de bienes y de muchas facultades con que contaba, en ese tiempo, la Iglesia Católica.

Pero, a pesar de los muchos textos, historiadores, apuntes, narraciones de los tiempos de Benito Juárez, poco se ha estudiado sobre los hechos y sucesos que se presentaron con sus reelecciones, lo cual hace de este un tema pendiente; gobierno que, desde luego, en un periodo fue paralelo al gobierno impuesto del emperador Maximiliano de Habsburgo, cuyo nombre completo fue Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena, entre los años de 1864 y 1867.

Ahora bien, del análisis de todo lo que sucedió en los periodos de elecciones presidenciales según la Constitución de 1857, que establecía el tiempo de la presidencia de la república por cuatro años, se puede ver que Benito Juárez, en los lapsos de elecciones, siempre se postulaba para su reelección ocasionando, muchas veces, la enemista de los propios miembros del denominado partido liberal, como lo fue el caso de Jesús González Ortega y, sobre todo, Porfirio Díaz en la última de las elecciones en 1871, que incluso postuló el denominado «Plan de la Noria» (nombrado así  por el lugar donde, en la ciudad de Oaxaca, se encontraba su finca) para oponerse a otra reelección del presidente Benito Juárez, sobre todo, atendiendo a su estado de salud —por el cual parecía que ya no iba a postularse, según los historiadores narran—. Sin embargo, durante esa enésima reelección, Porfirio Díaz estuvo errante por todo el territorio nacional hasta la muerte de Juárez en 1872, que le permitió acudir a las nuevas elecciones citadas por el presidente en turno: Sebastián Lerdo de Tejada.

Así, las dos tareas que están pendientes son, la primera, sobre la historia de Juárez, es decir, que se analice concretamente cuántos problemas, movimientos armados, violencia, muertes, enemistades, batallas, guerras, escisiones del propio partido liberal fueron causados por la simple reelecciones de Juárez, y que, desde luego, se pudieron haber evitado. Lo que sí es un hecho es que esta serie de acontecimientos deberían servirnos de experiencia para considerar esa posibilidad de reelección de diputados y presidentes municipales que se abrió con la reforma de la Constitución en 2013; pues, simplemente ojeando la historia de esta nación, queda muy claro que las reelecciones siempre han caído mal en México. Por ello, no es oportuno seguir insistiendo en ellas; lo cual se convierte en la segunda tarea pendiente sobre tantas reformas constitucionales, es decir: es necesario suprimir la reelección en México. (Web: parmenasradio.org).





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