
Cambio generacional
Irma Sánchez
Dos de las empresas más icónicas de Puebla cambiaron de manos. Una dedicada a servicios funerarios y otra al sector de la hostelería.
La generación anterior, que las construyó con esfuerzo y tesón durante el siglo pasado, decidió entregarlas a otros dueños. Los tiempos cambian, las condiciones del país generan inquietud en algunos sectores y, simplemente, se hace efectivo aquello de que más vale “aquí corrió que aquí quedó”.
Los propietarios de ambas empresas tuvieron sus razones y optaron por venderlas, volviendo vigente la máxima de que “cuando te compren, vende”. Así, de un día para otro, cambiaron de dueño la empresa funeraria con mayor presencia en Puebla y uno de los hoteles más emblemáticos del Centro Histórico.
El 2026 arranca con esta tendencia, que se ha venido replicando en diversos negocios de comercio y servicios, especialmente en el primer cuadro de la ciudad.
La funeraria ubicada en la 31 Oriente, fundada en la colonia Anzures por el empresario Jorge López Ventura hace más de 45 años, y que en su momento dignificó los servicios funerarios en Puebla, hoy cuenta con nuevos propietarios. Se trata del Grupo Vazol, anteriormente conocido como Grupo Ángeles, conglomerado encabezado por Olegario Vázquez Aldir, que concentra hospitales Ángeles, el grupo financiero Multiva, Grupo Imagen y los hoteles Camino Real.
Este grupo continúa su proceso de diversificación con la incorporación de la funeraria poblana, la cual fue sometida de inmediato a un proceso de remodelación y modernización, siguiendo tendencias internacionales de calidad. De manera paralela, fortaleció sus estrategias de mercadotecnia para facilitar a las familias planes de gastos funerarios, que suelen surgir de manera inesperada.
Otro negocio que cambió de propietario es el hotel más emblemático de la 2 Oriente, que comparte muros con el Ayuntamiento de Puebla, fundado en la década de los setenta por la familia Rosales.
Posicionado por su privilegiada ubicación, en su momento fue cuestionado por su diseño arquitectónico modernista, al considerarse que alteraba el entorno colonial del Centro Histórico.
Sus propietarios, la familia Rosales Bretón, decidieron transferirlo a un sólido grupo hotelero, dueño de establecimientos en las ciudades de Puebla, México y Toluca, consolidado mediante la reinversión permanente de sus socios, quienes hoy dominan un amplio segmento del mercado.





