
¿Conoces el trastorno que puede hacer que el cerebro confunda estar despierto con estar dormido?
Cada 22 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Narcolepsia, una fecha que busca visibilizar un trastorno neurológico del sueño que suele confundirse con cansancio común, falta de disciplina o incluso problemas emocionales, pese a que puede afectar de manera importante la vida escolar, laboral y social de quienes lo presentan.
Esta conmemoración surgió en 2019, cuando Narcolepsy Network se unió con más de una veintena de organizaciones nacionales e internacionales para establecer el primer Día Mundial de la Narcolepsia. El objetivo era poner en el centro una enfermedad poco conocida y favorecer que sus síntomas fueran reconocidos con mayor rapidez.
Uno de sus principales síntomas es la somnolencia diurna excesiva, que puede producir episodios repentinos e irresistibles de sueño incluso después de haber dormido durante la noche. Sin embargo, uno de los fenómenos más llamativos es la cataplexia: una pérdida repentina y temporal de fuerza muscular que puede aparecer ante emociones intensas, como reír, sorprenderse, enojarse o sentir miedo.
En algunos casos también aparecen parálisis del sueño y alucinaciones relacionadas con el momento de quedarse dormido o despertar, debido a que elementos característicos del sueño REM pueden irrumpir mientras la persona todavía está consciente.
¿El cerebro pierde su “interruptor” del sueño?
La narcolepsia tiene dos formas principales. En la tipo 1, generalmente existe una pérdida importante de neuronas que producen hipocretina u orexina, una sustancia relacionada con la regulación de la vigilia y el sueño REM. La tipo 2 también provoca somnolencia excesiva, pero normalmente no presenta cataplexia y los niveles de hipocretina suelen ser normales.
Los síntomas suelen comenzar durante la infancia, adolescencia o juventud, aunque pueden aparecer a cualquier edad, representando un riesgo de diagnostico adecuado.
Una revisión científica encontró que, en distintos estudios y países, el diagnóstico podía tardar hasta 15 años en promedio, mientras que investigaciones posteriores han seguido encontrando retrasos de varios años. En un registro internacional de pacientes, el tiempo promedio entre la aparición de los síntomas y el diagnóstico fue de 11.8 años.
Inevitablemente, es común que personas con estos síntomas se consideren “flojas”, “distraídas”, “desorganizadas” o incluso recibir diagnósticos distintos antes de llegar con un especialista en medicina del sueño.
Por ello, el Día Mundial de la Narcolepsia no solamente busca hablar de una enfermedad, sino también de la importancia de reconocer que dormir demasiado durante el día puede ser un síntoma neurológico y no una cuestión de voluntad.
Actualmente no existe una cura definitiva, pero existen tratamientos y estrategias que permiten controlar los síntomas y mejorar el funcionamiento cotidiano. El diagnóstico suele requerir estudios especializados del sueño, entre ellos la polisomnografía y la prueba de latencia múltiple del sueño.







