
Contrapuestos
Bien lo dijo Juana Manuel Lillo hace no mucho tiempo: “lo que es respetable es ella derecho a opinar, pero no todas las opiniones son respetables”. Hoy, en pleno mundial, cuando el futbol es el tema de concertación popular, hay que tener la debida mesura para evitar como cierta cualquier juicio u opinión.
La belleza del futbol es que une culturas, comunidades en torno a una actividad que al parecer es simple, un juego, pero, al mismo tiempo, existe una enorme profesionalización dentro de ella que no es que la complique, simplemente, por el nivel de competencia, los que se dedican a ello evalúan y toman en cuenta cantidad de información que, para el espectador, el cual tiene todo el derecho a opinar, se le escapan a la vista o, a veces, no tiene ni siquiera idea que existen.
Contrapuestos, objetivos contrapuestos son los que tienen muchas veces los aficionados y los entrenadores; unos quieren goles, espectáculo, frenesí, emociones y, lo otros, buscan solamente un marcador favorable, algunas veces por el deseo de ganar, pero, lamentablemente en la mayoría De las ocasiones, motivado por el miedo a perder.
México inició su participación en la justa mundialista, como es sabido por todos inició con “el pie derecho” ya que obtuvo un marcador favorable de 2-0 ante Sudáfrica, pero, entrecomillo “pie derecho” porque para la mayoría de los aficionados el marcador fue escaso: “debieron aprovechar y meter más goles”, “se perdió una oportunidad de golear y eso puede pesar”, “no se mostró ambición para ir por más”, etc.
Respeto su opinión y me parece totalmente lógico que cualquier aficionado que se siente a ver un partido de su selección deseara que gane, juegue bien, meta muchos goles y pase por arriba de su rival; todo eso junto y al mismo tiempo. El aficionado se sienta con una ilusión, pero, quien maneja los hilos de este evento (omito poner “espectáculo” porque, como ya veremos, por razones para mí obvias, dista muchas veces de ser espectacular) tiene otros planes.
No pretendo justificar a Javier Aguirre, pero si me gustaría, con el único afán de que el espectador disfrute aún más al contar con mayor información, aclarar algunos puntos. Exceso de situaciones, variables que, no tengo duda provocaron que el CT de la Selección tuviera dos objetivos para el primer partido del mundial (en orden de prioridad): no perder y, si es posible ganar. A toro pasado, después de haber vivido el trámite del juego, sueñan sumamente mediocres los objetivos, pero, al analizar el contexto previo al encuentro cobra todo el sentido.
Existe preparación, entrenamientos, análisis, elección y otras cosas más para preparar un partido y, aun cuando tengas todo eso pulido, específicamente para un partido inaugural siendo sede se suman variables como el estrés y presión al ser el centro de atención para poco más de 130 millones de mexicanos, no tener a un líder dentro del campo nato (César Montes fue el capitán), dudas en la portería ante un Rangel que, técnicamente no debería de tener problemas pero nunca había enfrentado semejante responsabilidad, sin tu mejor hombre por jerarquía dentro del campo (Edson Álvarez) por venirse recuperando de lesión y, en su lugar, un Lira que estaba enfrentado excelente nivel (y así lo demostró) pero tampoco había pruebas que lo haría sin problemas, dos naturalizados (Quiñones y Fidalgo) com extrema calidad pero que, sin duda, tenían una presión extra, un joven que lleva poco más de un año en la elite (Gutiérrez) y, finalmente, Israel Reyes que tampoco es el más experimentado.
Son casos puntuales, y de ninguno debato su calidad, solamente expreso que, siendo Aguirre y su equipo de trabajo, existían factores de peso para moderar los objetivos; la ilusión al máximo, pero con la realidad asumida. “Improbable ganar si no se asume la posibilidad de perder”, como lo dijo Juan Carlos Osorio, no desde la medianía, sino desde la Madurez de qué se tiene y cuál es el reto.
El partido transcurre y ocurren detalles que en su mayoría no planeaste, pero, es indispensable que la lectura previa de lo que tienes y a lo que te enfrentas o falle. Una falsa soberbia o seguridad es peligrosa en el alto rendimiento donde “el más débil” nunca es tan débil. Hoy en día, el famoso futbol moderno, lo entiendo como el de la supremacía física y estrategia, donde un grupo de jugadores coordinados y convencidos en una idea, como equipo, le puede competir al que sea.
México tiene mejor plantel y contaba con la ventaja de la localía; lo de mejor plantel ya vimos que sin evidencia de poder ejecutarlo y, lo de ventaja de la localía, era probable que también pudiera jugarles en contra (como lo reconoció Aguirre en conferencia de prensa al finalizar el juego). Primer partido de tres, jugando de local, por eso creo que no perder y, de ser posible ganar, en el fondo, eran objetivos sensatos del CT.
Bien se dice que el mayor táctico, quien determina los cambios en táctica y estrategia, dentro de un partido, es el gol. En el México vs Sudáfrica, el gol de Quiñones a los 9 minutos fue para el DT una tranquilidad, pero, para el aficionado, en términos de espectáculo, lo peor, a la larga, que le pudo haber sucedido.
¿Por qué razón, según lo antes explicado y de acuerdo al hipotético plan de México previo al partido, la selección se iba a lanzar en busca de un segundo gol? Posibilidad tenía, pero estaba fuera del plan. Ya habían “cobrado”, encontrado una recompensa, justa o no pero ya tenían ganancias. Stick to the plan, seguimos haciendo lo nuestro y si “nos encontramos”, continuando haciendo lo mismo, con otro gol, bienvenido.
Luego, se suman las expulsiones y la nula capacidad de reacción de los rivales, resultado (como evento y para el aficionado): un pobrísimo espectáculo, debimos de haber goleado. Resultado (como Cuerpo Técnico): satisfacción total, superamos las expectativas.
No los busco convencer ni quitarles la ilusión, el aficionado merece lo mejor en todos y cada uno de los partidos. Pero existe otra realidad, la realidad de quienes toman las decisiones.







