
Año con año, cada tercer viernes de marzo se conmemora el Día Internacional del Sueño, iniciativa impulsada por especialistas del sueño con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de dormir bien y los efectos que el descanso tiene en la salud física y mental.
Aunque muchas personas consideran el sueño simplemente como un momento de reposo, la realidad es que durante la noche el cerebro continúa trabajando intensamente. Mientras el cuerpo se relaja, el cerebro organiza información, consolida recuerdos y regula procesos emocionales que influyen directamente en la memoria, aprendizaje y estado de ánimo.
Uno de los momentos más fascinantes del descanso ocurre durante la llamada fase REM (Rapid Eye Movement/Movimientos Oculares Rápidos), se producen la mayoría de los sueños. Durante ese periodo, la actividad cerebral puede ser tan intensa que, en algunos aspectos, se asemeja a la actividad de una persona despierta.
Además de su función biológica, el sueño también está rodeado sucesos peculiares; los especialistas estiman que una persona pasa aproximadamente un tercio de su vida durmiendo. También se calcula que durante una sola noche podemos tener entre cuatro y seis sueños, aunque muchos de ellos no se recuerdan al despertar.
Al que sin duda hace la mente de los seres humanos una fuente de asombro es que comienzan a soñar incluso antes de nacer. Por otro lado, algunas investigaciones señalan que las personas pueden olvidar hasta el 90% de los sueños pocos minutos después de despertar.
El sueño también tiene un papel fundamental en la salud. Dormir menos de lo necesario puede provocar dificultades de concentración, irritabilidad, problemas de memoria e incluso afectar el sistema inmunológico.
A largo plazo, la falta de descanso adecuado puede incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y trastornos emocionales.
El Día Internacional del Sueño recuerda que dormir bien no es un lujo, sino una necesidad esencial para mantener el equilibrio entre cuerpo, mente y bienestar.







