
El Réquiem de Mozart para Carlos Mastretta
Irma Sánchez
En el cielo hoy hay un gran concierto dirigido por dos grandes directores de orquesta que dieron renombre y gloria a México: el maestro Enrique Bátiz, que conduce el Réquiem de Mozart, y el gran Eduardo Mata, que sigue nota a nota la Gloria de Vivaldi.
La fiesta es en grande para recibir a Carlos Mastretta Cobel, quien llegó este martes 27 de enero para sumarse al descanso eterno con ellos y con sus grandes aliados Paco Sánchez Díaz de Rivera y Jorge Cubillas Escalante. Juntos, en la última parte de los sesenta, los setenta y los ochenta, lograron conformar el mejor equipo para hacer de Puebla la ciudad musical que la colocó en el mapa de la cultura y las artes.
El prestigio que consiguieron convirtió a la capital poblana en destino para los más exigentes, que no perdieron la oportunidad de disfrutar de conciertos dirigidos por Enrique Bátiz, Eduardo Mata, Von Karajan; de Los Niños Cantores de Viena; de los Ballets Bolshoi, el de Senegal y el de Amalia Hernández; de Madame Fonteyn, Alicia Alonso, el mimo francés Marcel Marceau, Stan Kenton, el genial pianista Liberace, Louis Armstrong, el divo de Linares Raphael, Rocío Dúrcal y tantos y tantos artistas que llenaron de música y gloria el Auditorio de la Reforma, el Teatro Principal y los templos de Santo Domingo y San Francisco, que por primera vez se abrieron a estas expresiones artísticas.
La experiencia dio resonancia internacional a Puebla y atrajo a algunos conciertos a la señora Carmen Romano de López Portillo, esposa del presidente de la República, quien consideró conveniente que Guanajuato replicara la temporada de conciertos y arte, fundando así el Festival Internacional de Guanajuato.
Carlos Mastretta, Paco Sánchez y Jorge Cubillas, de manera colateral, convirtieron el vestíbulo del Auditorio de la Reforma en una galería de arte en la que presentaron la obra de grandes maestros como Leonardo Nierman, Feliciano Béjar y muchos más.
A las notas del Réquiem del inmortal Mozart, hoy los dejamos disfrutar su reencuentro, satisfechos de lo que dieron a la culta Puebla.


