Mundial 2026

Identidad

  FECHA:  19 junio, 2026

Cuán importante es que un equipo tenga identidad (que la mayoría de sus jugadores entiendan y acepten su rol y como este beneficia al del equipo) pero, aún más importante, que esa identidad sea la que el entrenador busca y, finalmente, máxima, superlativa importancia cuando, esa misma identidad es con la que se identifica el líder.

Que suceda lo primero es fruto de un buen análisis de los recursos y del trabajo/entrenamiento adecuado (aquel que está en sintonía el qué se hace con el cómo se pretende jugar), consistente y coherente. Lo segundo, cuando congenian lo que el equipo hace, cómo reacciona en las distintas fases del juego, con lo que le gusta al entrenador es, en la mayoría de las ocasiones, mérito del Directivo quien analizó cuál sería el mejor comandante en relaciones a los jugadores disponibles, la influencia e impacto del entorno y el reto a afrontar.

Finalmente, la aspiración de un equipo, entendida como un sistema complejo donde las variables (futbolistas) están seguimos en continua relación y 1+1 nunca es 2) es que el líder (entrenador) vea reflejado lo que él es y en lo que él cree dentro del campo. Nos puede gustar o no lo que vemos, lo que es un hecho, y desde el plano de táctico/estratégico y de gestión un éxito, es que esta selección mexicana tiene el sello de Javier Aguirre.

Seguimos sumando, siempre con toda objetividad y tratando de aprender y resaltar lo bien hecho, en mi análisis sobre el paso del equipo mexicano durante el mundial; tenemos un equipo con identidad y además esa identidad está generando resultados. Poco más se puede pedir partiendo de la realidad que, como siempre me lo ha dicho mi amigo Walter Fleita: “Pidri, esto es de resultados, esto es de ganar”, obviamente, entiendo “esto” como el futbol profesional. Gente, aficionados, críticos inconformes, ¿con qué?, evidentemente con las formas.

Con ver a un equipo que claramente no arriesga (pensaba poner “que arriesga lo mínimo” pero no es cierto, la realidad es que no arriesga), que desde la elección de los jugadores busca balance, equilibrio, asumir que nadie en sus decisiones y acciones debe de asumir riesgos. México apuesta poco y ha ganado mucho. México ha puesto en la mesa lo necesario, es la verdad, porque así los resultados lo marcan: dos triunfos, cero goles en contra, clasificado en primer lugar aún con un partido por jugar. Los números, le dan la razón a Aguirre.

El accionar, me queda claro, le hace sentir orgulloso al entrenador. Alcanza, y es solamente cuando ya te alcanza, cuando cumples, que hay una sensación de vacío, de querer más y es ahí donde, y por lo cual, la crítica alza la voz.

¿Qué viene? Me llena de curiosidad observar qué viene cuando existen bases solidad (ese sello del que hablo y del cual no los pretendo convencer que es “bonito”) en la compresión de roles y funciones de todos los integrantes del equipo, cuando eres líder y tienes 12 días para recuperar jugadores y plantear el partido, cuando tus jugadores de mayor jerarquía (Edson, Raúl, Gallardo) están tomando su nivel y, los que parecía haber dudas (Rangel, Vázquez, Reyes, Lira, Quiñones y Arvarado) son un realidad, muestra solidez y se comportan como si fuera su tercer mundial, además tienes a un tercer grupo que aprieta de atrás y que ya todos sumaron minutos (Montes, Sánchez, Romo, Fidalgo, Orbelin, Obed, Giménez, Huerta, Martínez) listos para aportar.

¿Qué viene? La teoría, que no siempre es la lógica, marca que cuando todo “está bien” es momento de sumar, de evolucionar, en el entendido que, como en cualquier obra, cuando las bases están solidad puedes agregar a ir hacia arriba, solamente que acá no son tabiques, son seres humanos. ¿Qué viene? ¿Qué buscará el CT para el juego va Chequia? Un partido trampa sin duda, en el cual, por las circunstancias, de no tener el objetivo claro, hay mucho que perder y, está claro, poco que ganar.

Este equipo me ilusiona, no por lo que me identifique con lo que hace, sino porque lo que hacen identifica a su líder y con ellos están consiguiendo resultados y, esta propuesta, este su ADN, lucirá (o al menos desde el plano futbolística así debería de ser) y será de mayor utilidad en la medida que los rivales sean de mayor calidad. Hoy México, de esta forma, compite. Hoy México entiende su papel (no confundir papel con realidad) y, con acciones y resultados, lo está honrando.





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