Opinión

Instrucciones para leer a Julio Cortázar

2 marzo, 2026 10:36 am

Eduardo Pineda

Si usted desea correr el riesgo de leer a Julio Cortázar, le recomiendo, primero que nada, leer cualquier otra cosa y aclarar el uso estricto de los signos de puntuación, la ortografía, la prosodia, la gramática y la morfosintaxis de la lengua española. También es recomendable tener a la mano el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, de preferencia en ediciones de la década de los ochenta para no divagar entre palabras de reciente añadidura en las ediciones nuevas.

Sería fantástico que antes de leer a Julio Cortázar usted se aproxime con determinación, pero también con delicadeza a la cocina de su casa o al sitio del estudio donde reposa su cafetera o estufa, que caliente agua con sumo cuidado de llegar al punto de ebullición al menos por unos segundos y que utilice esa agua para infusionar café o té. Si lo prefiere puede cambiar el café o el té por una (o varias) copas de vino tinto, no le aconsejo el vino blanco para la literatura argentina. ¿Por qué? -No lo sé, pero no lo aconsejo.

Si es medio día también puede abrir una cerveza obscura antes de leer y sin importar la hora es altamente recomendable disponer al lado del sillón de lectura algunos cuadros del queso de su preferencia, carnes frías y algunas aceitunas negras. Le recomiendo por sobre manera utilizar palitos de madera o un tenedor para llevar esos cuadritos, jamones y aceitunas a la boca, es lamentable e imborrable manchar las hojas de cualquier libro. 

Antes de preparar la bebida y comida que le evitarán tener que levantarse durante la lectura, es muy importante elegir el libro de Julio Cortázar que usted leerá. Le resultará desgastante elegirlo al momento porque todos los títulos de su biblioteca personal de ese autor son muy atractivos y tardará días o quizá meses en tomar la decisión. Pero si previamente usted ya hizo el ejercicio de elegir, será más ágil su experiencia. Por supuesto que debe acudir al baño antes de leer, es muy incómodo interrumpir una novela como “Rayuela” de Julio Cortázar por la presión de la vejiga plétora, aunque le advierto que de cualquier manera se llenará a consecuencia del café, el té o el vino, que, me permito insistir, debe ser tinto.

Respecto del sillón de lectura, debe ser sufrientemente cómodo para no cambiar de posición muchas veces, pero suficientemente incómodo como para no relajarse tanto que pierda la concentración. El sillón debe disponerse en un lugar de la habitación con suficiente luz para poder ver las letras del libro, pero no tanta, ya que la luz tenue anticipará a su imaginación para pensar por ejemplo en un pato cubierto de hormigas o en una señora comiendo pan.

Procure que la habitación sea espaciosa pero no tanto como para que usted pueda escuchar el eco de su respiración, si ocurre puede poner música a bajo volumen dejando en paz a Schumann, y no intente cantar mientras lee. Para eso le recomiendo no leer las “Instrucciones para cantar” de Julio Cortázar antes de leer a Julio Cortázar. Lo puede leer, pero al final de su lectura, para que al poner en práctica esas instrucciones su lectura no se vea interrumpida.

Al sentarse en el sillón en una habitación tranquila y en silencio o con música suave (que no sea de Schumann), es probable que antes de iniciar la lectura usted recuerde, a consecuencia de la música o del eco de su respiración a alguna persona o situación que le transmita melancolía, si necesita llorar para iniciar la lectura de Julio Cortázar sin la persecución de esos fantasmas de la melancolía, le sugiero, como preámbulo a su lectura, las “Instrucciones para llorar” de Julio de Cortázar, es importante leer a Julio Cortázar antes de leer a Julio Cortázar, sobre todo si la habitación donde usted ha puesto su sillón de lectura está en una planta alta y la cocina donde preparará el café, el té o donde servirá el vino (que debe ser tinto), se encuentra en la planta baja.

En ese caso usted primero debe leer “Instrucciones para subir una escalera” de Julio Cortázar antes de leer a Julio Cortázar, de lo contrario no podrá subir a la habitación y tomará su bebida y sus cuadritos de jamón y queso, así como las aceitunas negras en la planta baja, pero sin su libro en las manos y sin estar en su sillón de lectura y sin la luz ni el silencio o música apropiada (que no debe ser de Schumann). De manera que es importante esa lectura previa.

Una vez que usted ya haya ido al baño, haya preparado su copa de vino, que como ya hemos dicho debe ser tinto, o su té o café y sus cuadritos de jamón y queso con aceitunas (que deben ser negras, porque las verdes le causarán sensación de sequedad en la boca, lo que provocará que usted tome más vino o café o té  y entonces usted acudirá repetidamente al baño y esto distraerá su lectura de Julio Cortázar) se halla acomodado en el sillón de lectura, previo ascenso por las escaleras que fue posible para poder llegar a la habitación y una vez que haya llorado (si la música, la luz o algún recuerdo furtivo promueve el descenso de las lágrimas por sus mejillas), usted puede tomar el libro de Julio Cortázar que dispuso horas antes junto al sillón y abrirlo. Como advertencia he de decir, mi querido lector, que, si usted ha elegido “Rayuela” de Julio Cortázar, deberá estar en plena conciencia del punto donde abrió el libro, porque ha de saber que esa novela en realidad no es solo una, son dos o tal vez más y la secuencia de la historia depende del punto donde usted comience su lectura.

Es aconsejable ingerir alguno de los alimentos que acompañan su lectura muy despacio pues debe haber alimentos en su plato durante el mayor tiempo de lectura posible, no así la bebida, ya que si es café o té no querrá que se enfríe y si es vino (tinto) y usted ingiere varias copas durante su lectura, con certeza le digo que la comprensión le será más ágil y efectiva. Por lo que le sugiero tener la botella junto a la copa de vino (tinto) todo el tiempo.

Es probable que el sabor del vino (tinto) invadiendo toda su boca, el aroma del café o la textura del té y sus pedacitos de hierba (si lo preparó adecuadamente y utilizó un infusor y no acudió al atajo barato de los sobres de papel), le traigan a la memoria a alguna persona a la que usted amó o ama en demasía, seguramente usted estará imposibilitado para iniciar su lectura de Julio Cortázar a consecuencia de ese recuerdo, de manera que para sintetizar el recuerdo y volverlo más vivo, le recomiendo leer “Instrucciones para amar” de Julio de Cortázar, recuerde lo importante que es, como ya dijimos, leer a Julio Cortázar antes de leer a Julio Cortázar.

Si a su mente no llegó algún recuerdo de ese estilo mientras daba el primero sorbo a su bebida, usted necesita amar a alguien. Le sugiero que cierre el libro (si no lo ha abierto, no lo abra), devuelva el servicio de alimentos a la cocina y dispóngase a amar a alguien, es muy importante tener consigo las “Instrucciones para amar” de Julio Cortázar para poder ir en búsqueda de la persona amada, llevarla a su casa y amarla. Después ya podrá regresar a su habitación y dar un sorbo a su bebida, le llegará el recuerdo, leerá las “Instrucciones para amar” de Julio Cortázar y entonces ya podrá leer a Julio Cortázar.

Si usted ya ama o amó a alguien y logró completar las instrucciones anteriores seguramente habrá notado que en la habitación hay un vacío inexplicable, le puedo asegurar que ese vacío se origina por la ausencia de obras de arte en la habitación, si bien es cierto que la sola obra de Julio Cortázar es arte suficiente, también es verdad que algunas pinturas no le vendrían mal, si usted eligió colocar en las paredes de la habitación, no sé, tal vez tres pinturas al óleo y estas pinturas son: “El amor sagrado y el amor profano” de Tiziano, “La dama del unicornio de Rafael” y el “Retrato de Enrique VIII de Inglaterra” de Holbein, será muy necesario que usted lea “Instrucciones para entender tres pinturas famosas” de Julio Cortázar, de lo contrario al no entenderlas, usted seguramente se distraerá de su lectura tratando de dar sentido a las obras de arte, esa distracción le consumirá tiempo y usted tendrá en mente que la cuerda que dio al reloj que lleva puesto en su muñeca izquierda no bastará para el tiempo que durará su lectura anticipada por la interpretación de los cuadros. Es menester que usted lea las “Instrucciones para dar cuerda a un reloj” de Julio Cortázar antes de intentar hacerlo, de esa manera será más efectivo este movimiento rotatorio de las yemas de sus dedos índice y pulgar para poder estar consciente de la hora durante su contemplación de las pinturas.

Es probable que mientras usted se incorporó de su sillón para observar las pinturas, una fila de hormigas se halla aproximado con la misma determinación y delicadeza que usted lo hizo a su cocina pero a su plato de quesos, carnes frías y aceitunas (negras) y a su copa de vino (tinto) o a su café (que debe ser de grano y extraído por vapor a presión o agua hirviendo en una cafetera de émbolo o una prensa francesa; no recurrir ni por error al café soluble ya que insulta la esencia del café y sólo le haría tener la ilusión de tomar café pero en realidad no lo estaría tomando) o a su té (de infusor, no de sobre de papel). Si esto ocurrió y usted teme que las hormigas hurten su alimento y su bebida, le recomiendo leer “Instrucciones para matar hormigas en Roma” de Julio Cortázar, si usted no está en Roma tiene dos opciones: aplicar las instrucciones ahí en el lugar donde usted esté haciendo algunas modificaciones, o bien, irse a vivir a Roma, la segunda opción es más estimulante si lo que usted pretende es conocer otra ciudad después de leer a Julio Cortázar.

De manera que es importante leer a Julio Cortázar antes de leer a Julio Cortázar y antes de viajar a Roma. Seguramente su habitación ya está conformada por los elementos que harán más placentera su lectura, espero que el libro que se encuentre en la mesa junto a su sillón de lectura sea “Historias de Cronopios y de Famas” y que al abrirlo usted encuentre el “Manual de instrucciones” de Julio Cortázar que sin duda le ayudarán a leer a Julio Cortázar.

Ahora sí, puede usted iniciar su lectura:

eptribuna@gmail.com





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