Internacional

Intentará NASA salvar histórico telescopio antes de su caída a la Tierra

Una misión robótica buscará rescatar al telescopio Neil Gehrels Swift y elevar su órbita en una maniobra nunca antes realizada.

Redacción Tribuna Noticias  FECHA:  30 junio, 2026

La NASA pondrá en marcha una misión robótica sin precedentes para intentar rescatar el telescopio espacial Neil Gehrels Swift, un observatorio que, tras más de dos décadas en funcionamiento, enfrenta el riesgo de reingresar a la atmósfera terrestre debido al deterioro de su órbita.

El lanzamiento de la misión está previsto para esta semana, luego de que fuera pospuesto por condiciones meteorológicas adversas. El objetivo es extender la vida útil del telescopio y demostrar que es posible realizar operaciones de mantenimiento y recuperación de satélites en el espacio, una tecnología que podría utilizarse en futuras misiones.

Para la operación, la NASA empleará un robot desarrollado por la empresa estadounidense Katalyst, el cual viajará a bordo de un cohete Pegasus que será liberado desde un avión en pleno vuelo. Una vez en órbita, el vehículo deberá localizar al telescopio Swift y sujetarlo mediante tres brazos robóticos, en una maniobra inédita.

Si el acoplamiento resulta exitoso, el robot remolcará al observatorio durante aproximadamente un mes para elevar su órbita alrededor de 300 kilómetros, alejándolo del rozamiento atmosférico que ha provocado su descenso gradual y permitiéndole continuar con sus operaciones científicas durante varios años más.

Especialistas de la NASA destacaron que la misión representa una serie de desafíos tecnológicos inéditos. El director de la división de Astrofísica de la NASA, Shawn Domagal-Goldman, señaló que el proyecto podría marcar un precedente para futuras tareas de reparación y reutilización de satélites en órbita.

El telescopio Neil Gehrels Swift fue lanzado en 2004 con una vida útil estimada de dos años para estudiar los estallidos de rayos gamma, considerados algunos de los fenómenos más energéticos del universo. Sin embargo, su capacidad para responder rápidamente a eventos astronómicos le ha permitido mantenerse como una herramienta científica de gran valor durante más de dos décadas.

De acuerdo con la astrofísica Regina Caputo, la ubicación del observatorio en una órbita baja facilitó la comunicación constante con los equipos científicos, aunque también aceleró su pérdida de altitud debido al incremento del rozamiento atmosférico asociado con la actividad solar.





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