
Juicio masivo en El Salvador: pandilleros de MS-13 enfrentan testimonios de tortura
Redacción Tribuna
Sin inmutarse, unos 220 miembros de la Mara Salvatrucha (MS-13) escucharon el jueves el relato de un testigo sobre las torturas y asesinatos que cometía la pandilla en El Salvador, durante el cuarto día de un juicio masivo en su contra.
Sentados en sillas de plástico, en una sala del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), los pandilleros son juzgados por más de 29.000 asesinatos, incluidos los de 87 personas en marzo de 2022, que llevaron al presidente Nayib Bukele a declarar la “guerra” a las pandillas.
En total, son 486 reos que, desde diferentes cárceles, comparecen virtualmente en este proceso, que el mandatario ha comparado con los juicios de Núremberg tras la Segunda Guerra Mundial.
Vestidos con camiseta y pantalón corto de color blanco, escucharon en silencio el interrogatorio del juez a un pandillero que actúa como testigo, en el Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado de San Salvador.
A una de las víctimas “le quemamos los genitales y el trasero”, se escuchó decir al testigo, al relatar cómo torturaban y asesinaban por órdenes de los jefes.
Entre los juzgados en el CECOT hay una veintena de líderes y decenas de lugartenientes con tatuajes visibles en el rostro, la cabeza, las manos y el cuello, algunos de los cuales lanzaron miradas intimidantes a los periodistas.
Los juicios masivos han sido criticados por organizaciones de derechos humanos, que advierten que pueden involucrar a inocentes. Fueron aprobados por la mayoría oficialista en el Congreso para procesar a unas 90.000 personas capturadas sin orden judicial bajo un estado de excepción.
El fiscal interrogó al testigo sobre las características de las víctimas. Según su relato, a muchas les amarraban las manos y las llevaban a zonas desoladas donde se cometían los crímenes.
Otros dos testigos protegidos relataron cómo mandos de la pandilla ordenaban homicidios desde las prisiones, una práctica denominada por ellos como “apertura de válvulas”, según informó el fiscal adjunto contra el crimen organizado, Max Muñoz.
En tres pequeñas salas se encontraban 15 miembros de la llamada Ranfla Nacional (cúpula) de la MS-13, a quienes se les imputan directamente unos 9.000 crímenes.
Entre ellos estaban Borromeo Henríquez (“Diablito de Hollywood”) y Carlos Tiberio Ramírez (“Snaider de Pasadena”), quienes escucharon las acusaciones sin gesticular.
Con la misma actitud permanecieron los demás procesados, esposados de pies y manos, en un ambiente marcado por el sonido de la lluvia. Eran 220 cabecillas acomodados en 10 filas.
Al final de una de esas filas estaba Dionisio Arístides Umanzor, alias “Sirra”, quien operaba una de las “clicas” más violentas.
Estos “sujetos por muchos años le ocasionaron luto y dolor a nuestra sociedad”, declaró a la prensa el director del CECOT, Belarmino García.
El pabellón 3 de la megacárcel, que suele ser mostrado por el gobierno de Bukele a visitantes extranjeros, tenía vacías sus 32 celdas, ya que sus ocupantes fueron trasladados a otro sector para no interferir con la audiencia.
Muchos de los enjuiciados ya purgan condenas en el CECOT, al que ingresaron medios extranjeros bajo un riguroso protocolo y extremas medidas de seguridad.







