09/02/2021 , 1:40 pm

Las Bandas Presidenciales


A propósito del uno de septiembre, día del informe del presidente de la república, surgen infinidad de recuerdos de aquellos tiempos en los que las cosas se hacían de otra forma, cuando se consideraba que era “el día del presidente” y en torno a este se le envolvía en un costoso boato.

Hoy en los días de la 4T las formas y el rito desaparecieron y las cosas se hacen tan simples, que el presidente ya hasta prescindió de la banda presidencial que con orgullo lucían los presidentes.

Para los poblanos la banda presidencial que usaron 6 presidentes, de Luis Echeverría a Ernesto Zedillo, tenía un especial significado, era bordado por manos poblanas. Y la autora de la confección y el cuidadoso y detallado bordado a mano del escudo nacional, era una verdadera obra de arte logrado por la talentosa artista poblana, Teresita Nava.

A Teresita recurrieron miembros del estado mayor presidencial para encargarle la confección de la banda que lucieron desde su toma de posesión, los presidentes Luis Echeverría Alvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León. Para el Estado Mayor resultaba rutinario llegar al negocio de Teresita Nava en la 2 Sur y 7 Oriente para recoger la banda que vía telefónica le era encargada.

Teresita no se cansaba de observar el lienzo que cruzaba el pecho de los presidentes para su toma de posesión, sus informes anuales, las recepciones diplomáticas, para la ceremonia del grito la noche del 15 de septiembre. A cada presidente le llegó a bordar una media docena de bandas que eran usadas con estricto apego a una ley promulgada para el uso de los símbolos patrios.

Teresita Nava gozaba de especial prestigio bordando además de bandas presidenciales, todos los ornamentos religiosos que son utilizados por sacerdotes y para el mobiliario religioso.

En otra entrega hablaremos de Teresita Nava, la autora de las maquetas del Museo de la Estampa que fundara en la ciudad de México su personal amigo el escritor Carlos Monsivais que siempre le tenía encargos a la artista que sabía interpretar a satisfacción las ideas del intelectual.