
Las mantarrayas: gigantes del océano que enfrentan una amenaza silenciosa
Alrededor del mundo, piensan que los ángeles del mar tienen enormes aletas que parecen alas y una presencia sinigual que ha cautivado a investigadores y buzos alrededor del mundo. Este 17 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Mantarraya, una jornada dedicada a reconocer a estos gigantes marinos.
Lejos de ser animales agresivos, las mantarrayas son consideradas una especie filtradoras debido a que utilizan sus estructuras branquiales para capturar principalmente zooplancton mientras se desplazan por el océano.
Algunas especies pueden alcanzar dimensiones sorprendentes; la mantarraya oceánica, por ejemplo, puede llegar a una anchura de aproximadamente 6.8 metros y pesar hasta dos toneladas.
Eso si, su tamaño no las hace invulnerables: ya que una de sus principales amenazas para las mantarrayas es la pesca, desde su captura deliberada, así como cuando quedan atrapadas accidentalmente en redes.
La situación es especialmente delicada debido a su particular ciclo reproductivo. Las mantarrayas crecen lentamente, alcanzan la madurez sexual después de varios años y producen muy pocas crías, por lo que sus poblaciones necesitan largos periodos para recuperarse de las pérdidas.
Otro factor de presión es el comercio de sus placas branquiales, utilizadas en algunos mercados como supuestos productos medicinales, beneficios que no cuentan con ningún respaldo científico.
Entre los riesgos que han preocupado a investigadores marinos deriva de un estudio publicado en 2025, donde se estimó que las pesquerías provocan la muerte de alrededor de 265 mil mantarrayas y rayas diablo al año a nivel mundial.
A pesar de ello, las mantarrayas también se han convertido en una especie emblemática para la conservación marina, ya que su presencia en determinadas zonas permite la investigación y turismo de naturaleza, lo que facilita la identificación de áreas importantes para su alimentación, reproducción y desplazamiento.






