Leviticus lleva al cine de terror las terapias de conversión religiosas
Redacción
La película Leviticus, dirigida por Adrian Chiarella y programada para estrenarse el 18 de junio, coloca las terapias de conversión en el centro de una historia de horror psicológico ambientada dentro de una comunidad cristiana conservadora. El filme sigue a Naim y Ryan, dos adolescentes interpretados por Joe Bird y Stacy Clausen, quienes son sometidos a un ritual después de iniciar una relación afectiva.
La trama presenta a una entidad que adopta la apariencia de la persona más deseada por sus víctimas. Cada vez que los protagonistas intentan expresar afecto o deseo, el ente los persigue y agrede. El relato utiliza elementos sobrenaturales para construir una narrativa sobre violencia religiosa, represión y homofobia.
El título retoma el nombre del Levítico, uno de los libros del Antiguo Testamento asociado con normas de conducta y sacrificios. La producción ubica esa referencia dentro de una comunidad donde ciertas relaciones son consideradas una falta moral.
Aunque el monstruo pertenece a la ficción, la película se basa en prácticas reales. Las terapias de conversión surgieron en el siglo XIX y fueron adoptadas por grupos religiosos para modificar orientación sexual o identidad de género mediante métodos coercitivos. Instituciones médicas y organismos científicos las han desacreditado durante las últimas décadas.







