
Lo mejor de hoy para adelante
Y como un suspiro cargado de las más variadas emociones, se nos acabó el Mundial 2026 a los mexicanos.
Cuántas historias.
3 muertes.
Deudas a 3, 6, 9, 12 y más meses.
¿Qué sigue?
La cruda realidad. Y desde luego, muchas lecciones. Desde lo sublime como la solidaridad que experimentamos de partido en partido, hasta el nada agradable sabor de la derrota. Algunas de nuestras experiencias trascendieron las fronteras, como el hecho de que México sabe hacer equipo. Que la hospitalidad del mexicano es única.
Que un millón espontáneamente podemos salir al mismo tiempo a la calle para dar rienda suelta a nuestras emociones y disfrutar el sabor de la gloria, el éxito. Que sin tener los recursos para pagar boletos de muchos miles de pesos para estar dentro de la fiesta, a nuestra manera, frente a una pantalla podemos hacer también la fiesta, por encima de clases sociales, corrientes políticas, religiosas. Aprendimos a hacer comunidad para gozar lo mismo.
Experiencias que debemos atesorar para tiempos futuros para los que la disputa política nos obliga a “pensar, razonar” sin llegar a la confrontación, los odios y los rencores.
Hoy debemos de apostarle a consolidar a esa nación que permite la diversidad, la pluralidad y que termina siendo incluyente, respetuosa porque para todos hay espacio.
También es cierto que no podemos tapar el sol con un dedo. En este contexto, lamentablemente enfrentamos la preocupación, la desesperación por la desaparición de mil 300 personas que no han regresado a su hogar con los suyos. Esto con todo y que los familiares no han parado un solo momento para buscarlos con esperanza, con ilusión, con devoción.
Bajo este ambiente hay que rescatar las buenas noticias que fueron rebasadas por el futbol. Por ejemplo, el regreso del jitomate a un precio real y posible para todos. El aumento del empleo, aunque mayoritariamente dentro de la economía informal.
Al calor del ambiente mundialista, salimos adelante. Ahora tenemos que apostarle a ese modelo para fortalecer a nuestra nación y, entre todos, colocarla a otro nivel, sepultando aquello de “divide para vencer”, “arréglalo al precio que sea” con la consabida frase “estás en México y todo es posible”. Mejor hagamos posible lo imposible: ser mejores, honestos, leales, solidarios.





