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Los Reyes Magos en Puebla, una tradición que no se pierde

6 enero, 2024 5:34 pm
Liliana Tecpanécatl Suárez

La del viernes fue una muy mala noche para Beto. Despertó en al menos dos ocasiones, medio sudoroso y muy eufórico. Su mamá tuvo que tranquilizarlo y convencerlo de volver a dormir o los Reyes Magos pasarían de largo por su casa, sin dejar los anhelados regalos.

Finalmente el Sol se asomó por la ventana, el reloj no marcaba aún las ocho de la mañana y Beto ya estaba de pie frente al árbol. Su carita sonriente, sus ojos iluminados, confirmaron el milagro que se repitió en miles de casas poblanas la mañana del 6 de enero, los magos de oriente cumplieron su promesa.

Estuve muy ansioso por la noche, entre asustado y feliz y no podía dormir, pero tampoco quería asomarme a la sala, porque si no había llegado me iba a poner triste o si me veían despierto a lo mejor no pasaban, luego ya vi el Sol y fui por mi papá y juntos vimos mis juguetes, recibí todo lo que pedí”.

Lilo se considera ya un poco mayor para este festejo. Ella tiene 9 años. Aún así colocó la carta en el zapato bajo el árbol y se fue a dormir. A la mañana siguiente solo había una nota. “En esta casa les gustan las bromas y decidimos gastarles una, es hora de buscar sus regalos”.

No había regalos y decía que los buscáramos, pasamos mucho tiempo buscando, y fueron saliendo, muñecas, mis sudaderas, mi coche de control remoto y los juguetes de mi hermana, todas las cosas, fue divertido y emocionante también, unos estaban debajo de la mesa, espero que no se vuelva a repetir”.

Cada 6 de enero, los parques, jardines, patios, salas y recámaras se llenan de juguetes relucientes, casi tan hermosos como las sonrisas de sus dueños, testigos de la generosidad de los Reyes Magos y arrancan el año, llenos de alegría con la promesa de portarse mejor.





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