Mujeres indígenas en México: entre la preservación cultural y la desigualdad
La fortaleza un un paramo radica en la belleza de las raíces de cualquier territorio. Es así que cada 5 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena, fecha que reconoce el papel de las mujeres de los pueblos originarios en la preservación de lenguas, tradiciones, conocimientos y formas de organización comunitaria, pero también visibilizar las desigualdades que enfrentan.
La iniciativa surgió en 1983 durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América, realizado en Tihuanaco, Bolivia, y fue establecida en honor a Bartolina Sisa, lideresa aymara que participó en la resistencia contra el dominio colonial español y fue ejecutada en 1782.
En México, la población indígena representa una parte importante de la diversidad cultural del país. De acuerdo con datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, alrededor de 11.1 millones de personas se identificaron como indígenas, mientras que 7.4 millones de personas de tres años y más hablaban alguna lengua indígena.
La presencia de pueblos originarios se extiende principalmente por entidades como Oaxaca, Chiapas, Yucatán, Guerrero, Puebla, Hidalgo, Veracruz, Estado de México, San Luis Potosí y Quintana Roo, aunque las comunidades indígenas se encuentran prácticamente en todo el territorio nacional.
Entre los principales pueblos se encuentran los nahuas, mayas, zapotecos, mixtecos, otomíes, tseltales, tsotsiles, totonacos, mazahuas y purépechas, entre muchos otros. Esta diversidad también implica una amplia variedad de lenguas, tradiciones, sistemas comunitarios, conocimientos medicinales, prácticas agrícolas y expresiones artísticas.
Sin embargo, ser mujer e indígena puede significar enfrentar distintas formas de desigualdad de manera simultánea. Entre los principales retos se encuentran el acceso limitado a servicios de salud, educación, empleo formal, justicia y conectividad, además de situaciones de pobreza, discriminación y violencia.
Actualmente, uno de los desafíos más importantes es la preservación de las lenguas indígenas. La pérdida de una lengua no implica únicamente dejar de utilizar una forma de comunicación, sino también la desaparición progresiva de conocimientos, relatos, prácticas medicinales, expresiones culturales y formas particulares de comprender el territorio.
Las mujeres tienen además un papel fundamental en la transmisión de estos conocimientos dentro de las comunidades. Son artesanas, agricultoras, cocineras tradicionales, parteras, maestras, defensoras del territorio y autoridades comunitarias, aunque históricamente muchas de estas actividades han permanecido poco reconocidas y remuneradas.
En regiones como Oaxaca y Chiapas también han adquirido relevancia las mujeres indígenas que participan en organizaciones comunitarias y movimientos por la defensa de los derechos colectivos, el territorio y la autonomía.
Para México, donde conviven decenas de pueblos originarios y numerosas lenguas indígenas, su participación resulta fundamental para preservar una diversidad cultural que forma parte del patrimonio del país.







