
Ray Cuautli: el músculo de MORENA en Cholula
Leonardo Torixa Cervantes
En política no hay casualidades, y menos cuando se trata de territorios estratégicos. El reciente nombramiento de Ray Cuautli como delegado del Bienestar en la microregión 18 no es un simple movimiento administrativo: es una jugada calculada del Gobierno estatal que encabeza Alejandro Armenta para fortalecer una de las zonas más sensibles —y disputadas— de la conurbación poblana.
En los pasillos del poder se comenta sin rodeos que, tras esa designación, Cuautli se ha convertido en el hombre fuerte del Movimiento de Regeneración Nacional en Cholula. Y razones no faltan. Ray pasó, en poco tiempo, de ser un regidor “sencillo” dentro de un gobierno panista —el que hoy administra Guadalupe Cuautle en San Andrés Cholula— a encabezar una súper delegación que comprende San Pedro Cholula, San Andrés Cholula y Cuautlancingo. Palabras mayores.
Quienes conocen la dinámica de esa región saben que no se trata de cualquier encargo. San Andrés Cholula es, históricamente, un bastión del panismo poblano: complejo, celoso de sus equilibrios políticos y con una ciudadanía exigente. Gobernar —o, en este caso, operar políticamente— ese territorio requiere algo más que buena voluntad y discursos amables. Se necesita colmillo.
En el Gobierno estatal tenían claro que era momento de reforzar esa microregión. El anterior delegado, Joel Meneses Vázquez, cumplió con un perfil institucional: joven, sin negativos, cercano. Sin embargo, el trabajo en Cholula exige algo adicional: operación fina, presencia territorial constante y, cuando se requiere, mano firme. El Bienestar no solo reparte programas; también vigila, audita y pone lupa en obras de alto costo que, en no pocos casos, arrastran dudas sobre su comprobación.
Ahí es donde aparece Ray Cuautli como “viejo lobo de mar”. Un perfil con experiencia política, conocimiento del terreno y, sobre todo, con los tamaños para imponer la línea de Morena sin estridencias, pero sin titubeos. Buenas acciones, sí; continuidad a los programas sociales, por supuesto. Pero también auditorías, revisión de cuentas y un mensaje claro: en esta etapa, el movimiento no solo quiere ganar simpatías, quiere gobernar con orden.
No es menor que esta decisión se haya tomado desde el centro del poder estatal. Quienes llevan los hilos entendieron que, para disputar de verdad un bastión panista, se requiere algo más que buenas intenciones. Se requiere músculo político. Y en esa lógica, Ray Cuautli aparece como la pieza adecuada para hacerse de un territorio clave rumbo a los próximos procesos.
Cholula vuelve a estar en el tablero grande. Y todo indica que Morena no piensa dejarla en manos de improvisados.





