Sabor poblano para el Grito: antojitos que no pueden faltar
Redacción
En vísperas del Grito de Independencia, la gastronomía poblana se convierte en protagonista de las celebraciones patrias. Desde los platillos barrocos como el chile en nogada hasta los antojitos callejeros más tradicionales, la cocina de Puebla ofrece una variedad irresistible para compartir en familia y conmemorar el inicio de la lucha por la libertad.
Todo mundo coincide en que los siguientes antojitos son infaltables en la mesa del 15 de septiembre:
Antojitos poblanos recomendados
• Molotes poblanos
Hechos con masa de maíz rellena de tinga, papa o requesón, se fríen hasta quedar crujientes y se sirven con salsa, crema y queso. Son ideales para abrir el apetito y compartir en reuniones.

• Chalupas
Pequeñas tortillas fritas en manteca de cerdo, bañadas en salsa roja o verde, coronadas con carne deshebrada y cebolla. Su sabor sencillo y económico las convierte en favoritas de todas las edades.

• Pozole
Preparado con maíz cacahuazintle y cabeza de cerdo, este pozole blanco se distingue por su sabor profundo a orégano y chile de árbol en polvo. Puede acompañarse con tacos dorados como guarnición.

• Tacos árabes
Fusión entre la cocina árabe y mexicana, estos tacos se preparan con carne de cerdo marinada, servida en pan pita o tortilla de harina, con limón y salsa. Son una opción popular en las calles de Puebla.

• Cemitas
Sándwiches crujientes rellenos de milanesa, pata o carnitas, acompañados de aguacate, queso, pápalo y chipotle. Son ideales para quienes buscan algo más sustancioso.

• Pambazos y chanclas
El pambazo se rellena de papa con chorizo y se baña en adobo, mientras que la chancla se rellena de carne de res y aguacate, también cubierta con adobo. Ambos son perfectos para una cena informal pero sabrosa.

• Esquites y chilatole
El maíz, símbolo de identidad nacional, se sirve en forma de esquites con mayonesa, queso y chile, o como chileatole, una bebida espesa y picante.

Más que comida: identidad y tradición
La cocina poblana no solo alimenta, también conecta con la historia y el orgullo nacional. Como recuerda El Tiempo del Altiplano, el Grito de Independencia rememora el llamado del cura Hidalgo en 1810, y desde entonces, la noche del 15 de septiembre se ha convertido en una celebración familiar, comunitaria y profundamente mexicana.






