
Ser padre en México cuesta más y deja menos tiempo para amar
Entre jornadas laborales extensas y el aumento constante de los gastos, la paternidad enfrenta desafíos que van más allá de la crianza.
Actualmente en México, ser padre es un lujo. Más allá de los retos emocionales que la paternidad implica, el impacto a la cartera es significativo en medio de un escenario de encarecimiento constante de productos y servicios, la precarización del empleo y la falta de oportunidades.
Según datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), en el año 2024 el gasto corriente por hogar fue de 20 mil 436 pesos mensuales. Este se compuso de un gasto corriente monetario de 15 mil 891 pesos mensuales y un gasto corriente no monetario de 4 mil 545 pesos.
Luis Ángel García es padre de tres hijos, ellos tienen 17, 4 y 3 años de edad. Logró concluir la carrera de Derecho antes de que sus hijos menores nacieran y hoy trabaja para el estado, su situación económica mejoró sustancialmente respecto de los primeros años de su paternidad, aún así, la travesía ha sido complicada.
“Económicamente ha sido un poquito difícil, un poco complicado, nosotros habíamos planeado tener dos hijos y de repente pues nos llegó la sorpresa de un tercero y han aumentando los gastos, pero ya vamos saliendo poco a poco”.
Ellos proveen, ellas cuidan. En el imaginario colectivo de este país, aun prevalece anclada la idea de que los hombres son los responsables absolutos de la manutención del hogar. En los últimos años, los números demuestran que no es así.
En México de acuerdo al INEGI, el 67.4% de los hogares cuenta con un jefe de familia, pero no es el único proveedor. Ello ha trasladado a los padres, muchas de las responsabilidades de cuidado que antes solo eran cubiertas por las mujeres. Otro reto.
Luis Ángel tiene que buscar un espacio, dentro de sus ya complicados horarios laborales para hacer los deberes escolares con sus hijos, bañarlos o cocinarles pues su esposa también trabaja y en ambos recae el deber de hacer que el hogar funcione.
“Se tienen que bañar, la comida, la escuela, ir por ellos, se nos complica un poco el cuidado de los niños, ya como ella trabaja y yo también tenemos horarios largos y ya se me complica por el trabajo, porque es muy absorbente y tengo que hacerme un tiempo para poder ver a mis hijos”.
Actualmente en México, las leyes no protegen a los hombres que se involucran en la crianza de sus vástagos. Por ejemplo, los varones solo cuentan con un permiso de cinco días laborales con goce de sueldo por el nacimiento o adopción de un hijo.
¿Permisos para consultas del pediatra? Ni pensarlo. ¿Día libre para acudir al festival del día del padre? Ni hablar: “No nos dan permiso de nada de eso, o sea no es fácil decir, es el día del padre y voy a tener festival, me van a hacer algo mis niños, pues no es algo que me den cien por ciento, si tengo que hacer algo con ellos, tengo que ver cómo porque permisos no hay”.
Datos del IMCO revelan que en México, en promedio se trabajan 43 horas a la semana, uno de los índices más altos en el mundo, mientras que el último censo arrojó que el 87% de los hombres en el país se identifica como papá y el 97% tiene un trabajo.
Dicha situación revela una realidad apabullante, aunque ellos deben ausentarse por largas jornadas de casa, para cumplir con los gastos; también deben crear lazos emocionales fuertes con sus hijos y de pilón, ser un apoyo para sus parejas en las tareas del hogar. ¿Difícil? Casi imposible.







