Terremoto en Venezuela: En La Guaira claman por maquinaria para rescates
Caraballeda, Venezuela.- Una semana después de los devastadores terremotos que sacudieron a Venezuela, la desesperación de los familiares de las víctimas aumenta exponencialmente ante la falta de maquinaria pesada para remover escombros. El desastre, que ya registra más de 2,300 muertos y 11,000 heridos, mantiene su “zona cero” en el estado de La Guaira, donde la destrucción de infraestructuras es generalizada y decenas de personas continúan sepultadas.
Adriana Sierra, de 21 años, es una de las tantas voces que claman por ayuda inmediata en las calles afectadas. Busca incansablemente a su madre, Yaneitsy Silva, de 41 años, quien quedó atrapada bajo los restos de un edificio de interés social que se desplomó por los dos sismos del pasado 24 de junio, ocurridos con menos de un minuto de diferencia.
“Necesitamos que manden maquinarias para que nos ayuden a quitar las losas y los escombros. Así se le hace a uno más fácil buscar a su familiar. En estos momentos me siento devastada: es mi mamá, era lo único que yo tenía en la vida”, relató Sierra frente a la estructura colapsada en Caraballeda. La joven lamenta que, desde el primer día, las labores en ese punto solo han avanzado gracias al esfuerzo manual de amigos y vecinos.

La magnitud del colapso estructural
Las cifras oficiales dan cuenta de casi 200 edificios totalmente colapsados entre La Guaira y la vecina ciudad de Caracas. Sin embargo, la dimensión real de la catástrofe podría ser significativamente mayor: un estudio satelital preliminar de la NASA calcula que el número de edificaciones afectadas por los movimientos telúricos asciende hasta las 58,000 en toda la región norte del país.
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Aunque cientos de civiles se lanzaron a colaborar con picos, palas y sus propias manos desde el primer momento, la fuerza humana resulta insuficiente para levantar las pesadas placas de concreto. A los voluntarios venezolanos se han sumado brigadas de rescatistas internacionales procedentes de Estados Unidos, España y los ‘Topos’ de México. Estos equipos especializados han logrado extraer a personas con vida —como el rescate de un hombre de 43 años este jueves— así como recuperar numerosos cuerpos.
El protocolo de seguridad frente a la urgencia civil
Ante la comprensible desesperación y los reclamos de los afectados, algunos operadores independientes piden prudencia. Jonathan Soto, de 44 años, quien trasladó por iniciativa propia una retroexcavadora desde el estado Anzoátegui (oriente del país) para sumarse a las tareas de remoción, señala la complejidad técnica del escenario.
“Todo el mundo quiere que lo ayuden, pero todo debe ser con calma, todo es con un procedimiento y con cautela. Uno no puede irse y meterse así como así”, argumentó Soto, enfatizando el riesgo de provocar nuevos derrumbes en estructuras inestables.
La determinación de los familiares en Tanaguarena
Sin embargo, en otros sectores del litoral central como Tanaguarena, la paciencia comunitaria se agota ante la falta de soluciones definitivas. Joan Manuel Lucena aguarda al pie de otro complejo residencial con la esperanza de rescatar a su suegra, Aimmé, de 59 años.

A pesar de que los rescatistas internacionales inspeccionaron el área y determinaron que no se detectan signos de vida bajo la losa principal, los familiares se niegan a abandonar el lugar.
“De aquí no nos vamos a mover, así que los sacamos vivos o muertos. Necesitamos la maquinaria para levantar esas losas que están en el centro y nosotros poder escarbar”, sentenció Lucena, criticando además que las comitivas gubernamentales asisten a realizar inspecciones visuales temporales pero no asignan los equipos de gran tonelaje requeridos para la operación.







