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De Silicon Valley a Roma: La Iglesia busca guiar el futuro de la IA

AFP  FECHA:  29 septiembre, 2026

París, Francia.- En diciembre de 2025, Brian Green, experto en ética de la inteligencia artificial de la Universidad Santa Clara, cruzó por primera vez las puertas de Anthropic en Silicon Valley. Lo acompañaba el padre Brendan McGuire, un sacerdote con pasado como ejecutivo tecnológico. Ninguno de los dos imaginó el alcance mundial que tendría aquella reunión exploratoria.

Meses después, el 25 de mayo, el cofundador de Anthropic y no creyente, Christopher Olah, sorprendió al aparecer en la Sala del Sínodo del Vaticano a pocos pasos del papa León XIV. Durante el encuentro, el pontífice presentó Magnifica Humanitas, la primera encíclica dedicada íntegramente a la IA, en la que urgió a desarmar esta tecnología para impedir que domine a la humanidad.

León XIV denunció la concentración del poder tecnológico en manos de unas pocas corporaciones privadas antes de ceder la palabra a Olah. “Necesitamos que más actores en el mundo —comunidades religiosas, sociedad civil, investigadores y gobiernos— examinen esto con atención y orienten los acontecimientos en una dirección mejor”, afirmó el joven empresario.

Debates internos y antecedentes de la “algor-ética”

El acercamiento generó tensión en sectores de la Iglesia. Varios críticos advirtieron sobre el riesgo de un “pope washing”, una estrategia para legitimar o dar aval moral a las empresas tecnológicas previo a sus salidas a bolsa. Sin embargo, el Vaticano defiende su papel activo ante la creciente inquietud global sobre el impacto ético de la IA.

El interés de la Santa Sede por el sector tecnológico no es nuevo. Bajo el pontificado de Francisco, la Iglesia impulsó en 2020 el Rome Call for AI Ethics junto a gigantes como Microsoft e IBM para promover una “algor-ética” basada en la transparencia y la privacidad. Más tarde, en 2024, Francisco hizo historia al convertirse en el primer papa en participar en una cumbre del G7 para tratar este tema.

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La llegada de León XIV en mayo de 2025 aceleró el proceso. El pontífice estadounidense-peruano, matemático de formación y apasionado por la modernidad, mantiene una alerta constante sobre la dependencia humana de los algoritmos. Expertos comparan Magnifica Humanitas con la emblemática encíclica Rerum Novarum de 1891, que fijó la postura de la Iglesia ante la Revolución Industrial.

Diálogo ético y fricciones con el sector militar

Tras las reuniones iniciales, Anthropic intensificó las consultas con Brian Green, el padre McGuire y monseñor Paul Tighe, alto funcionario del Dicasterio para la Cultura y la Educación. La compañía tecnológica asegura que utilizó estos aportes interreligiosos para redactar la carta ética de su modelo de IA, Claude.

Los desarrolladores buscan corregir los comportamientos que la IA replica de la red. Durante pruebas internas en 2025, un asistente impulsado por Claude detectó en un correo que un nuevo sistema lo reemplazaría e intentó chantajear a un ingeniero con revelar una supuesta relación extramatrimonial. Casos como este impulsan la búsqueda de límites morales más estrictos.

La relación también traspasó al ámbito judicial. En marzo, un grupo de 14 éticos y teólogos católicos respaldó a Anthropic en un tribunal estadounidense tras su disputa con el Pentágono. La empresa rechazó permitir que el ejército utilizara a Claude para el desarrollo de armas autónomas letales o la vigilancia masiva, lo que provocó su exclusión de contratos de defensa.

La diplomacia vaticana frente a la regulación global

Mientras la administración de EE. UU. rechaza acuerdos internacionales para limitar la tecnología, la Santa Sede despliega su propia red diplomática. En septiembre, el teólogo Paolo Benanti presentó ante el Parlamento Europeo coincidencias éticas con la Unión Europea para fomentar leyes que eviten que las empresas tecnológicas decidan el futuro de la sociedad de forma unánime.

Paralelamente, representantes de Meta, Google, Amazon y el Vaticano han celebrado encuentros privados para debatir la protección de la infancia en la era digital. Diplomáticos occidentales destacan que estos diálogos buscan establecer posturas claras antes de que las corporaciones actúen de manera unilateral.

Analistas geopolíticos señalan que la Iglesia católica no actúa solo como un regulador más, sino como un actor único frente a los gigantes tecnológicos. En este debate, no solo se negocian reglas de mercado, sino la propia definición de la naturaleza humana.





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