
Volkswagen impugna sentencia por trabajo forzado en Brasil
AFP

Rio De Janeiro, Brasil.- Volkswagen Brasil apelará el fallo de un tribunal que la halló culpable de mantener a trabajadores en condiciones de esclavitud en el estado norteño de Pará durante las décadas de 1970 y 1980, anunció la automotriz alemana este sábado.
El tribunal del Trabajo en Pará falló el viernes en contra de la filial brasileña de Volkswagen y le ordenó pagar 30,3 millones de dólares a los trabajadores por haberlos sometido a servidumbre por deudas y vigilancia con guardias armados mientras trabajaban en la hacienda Vale do Rio Cristalino de ese estado.
Volkswagen compró las tierras a mediados de la década de 1970 para una operación ganadera, apoyada por el gobierno militar de la época que quería desarrollar las regiones dentro y alrededor de la selva amazónica.
La automotora alemana dijo en un comunicado que su filial brasileña “continuará defendiéndose en tribunales de mayor instancia en búsqueda de justicia y seguridad jurídica”.
Con un legado de 72 años, la empresa sostiene consistentemente los principios de dignidad humana y cumple estrictamente con todas las leyes y regulaciones laborales aplicables”, agregó.
El tribunal del Trabajo agregó en su fallo que Volkswagen Brasil también debe reconocer su responsabilidad y disculparse formalmente por los hechos.
En su decisión, el juez laboral Otavio Bruno da Silva Ferreira afirmó que “las pruebas demostraron que la empresa no solo invirtió en la Compañía Vale Do Rio Cristalino, sino que también participó activamente en su gestión estratégica, beneficiándose directamente de la explotación ilícita de la mano de obra”.
Informes oficiales, testimonios de trabajadores y documentos de organismos públicos demuestran que el modelo de producción adoptado incluía prácticas de servidumbre por deudas, violencia y sometimiento a condiciones degradantes propias de la esclavitud moderna”, añadió el magistrado.
Los trabajadores eran seguidos de cerca por vigilantes armados
Según el tribunal, los trabajadores en la planta de Volkswagen eran seguidos de cerca por vigilantes armados, alojados en instalaciones precarias y carecían de suficiente alimentación o atención médica, sobre todo los enfermos de malaria.
José Pereira, uno de los trabajadores contratados en esa época para talar la selva en los terrenos, declaró en 2022 a la cadena pública alemana ARD que los empleados contraían deudas con las personas que los contrataban y que los abusos eran generalizados.
Si alguien intentaba escapar, los guardias iban tras ellos y les disparaban”, relató Pereira. “Golpeaban a quienes habían escapado. En la calle, en las chozas, todos lo veían”.
Volkswagen comenzó a reducir sus operaciones en la hacienda a partir de 1986.