04/15/2021 , 2:30 pm

Ya caímos

Mientras muchos se incomodan, protestan, rechazan, se inquietan y reclaman el control que el gobierno mexicano trata de conseguir por medio de los datos biométricos de los dueños de los teléfonos celulares, muchos ya comenzamos a dejar nuestras huellas en las compañías con las que tenemos una relación por el servicio de una línea de telefonía celular.

Y esto comenzó a ser registrado meses atrás, antes de que se cocinara la ley en la materia.

Usted cuando acude al mostrados de algunas de las empresas proveedoras del servicio de telefonía celular para adquirir un nuevo equipo, ya sea por gusto o por necesidad, desde el momento que inicia el engorroso proceso de adquisición con un empleado, éste le guía paso a paso para llenar el contrato.

El contrato incluye desde la consulta con el buró de crédito para conocer su situación crediticia, el llenado de hojas y hojas con una docena de firmas y el depósito de las huellas de sus 2 dedos índices, el de la mano izquierda y el de la mano derecha.

Y como el proceso se produce en forma lenta y engorrosa, hasta por más de una hora, cuando el empleado le pide que coloque sus dedos en el registrador electrónico de huellas, usted obedece sin cuestionar, sin reclamar, sin protestar, sin amplias investigaciones sobre este ejercicio.

Y así, es como desde meses atrás, desde el año pasado usted y todos os que han tenido que acudir a comprar y renovar su teléfono celular, ya inauguró el registro de huellas.

Que le quepa al menos la tranquilidad y convicción de que, de acuerdo a lo que nuestros legisladores de Morena han venido argumentando, usted ya está protegido o protegida para enfrentar un desafortunado robo de celular. Si los miembros de una banda se lo arrebatan, “de acuerdo a ésta disposición legislada”, su teléfono ya no podrá ir a dar al mercado negro, ni tampoco lo podrán extorsionar.

Aunque la verdad, es de que las bandas especializadas en el robo de teléfonos celulares, sigue operando dentro de las unidades del servicio de transporte colectivo, en las paradas del transporte y en cualquier parte. Y se trata de bandas especializadas en el robo de éstos, porque en muchos casos teniendo a la vista una cartera, ésta la desprecian porque su objetivo es el celular.

Y esto ocurrió al menos hasta ayer, cuando ya había sido aprobada la ley, pese a que entra en vigor hasta su publicación en el diario oficial.


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