Opinión

Danza cósmica

4 abril, 2025 8:00 pm
Eduardo Pineda

En un mundo tan agitado como el nuestro, en el siglo XXI, en occidente, en una carrera constante por la satisfacción temporal, efímera, transitoria y relativa, la búsqueda de prácticas disciplinarias que promuevan la calma, la paz mental y la concentración en el momento presente, resulta absolutamente imperativa.

Muchas de estas prácticas basan su entrenamiento mental en la meditación, de manera que es prudente entender qué es la meditación y cómo funciona. El término deviene de la palabra sánscrita “gom” que se traduce como “familiarizarse con…” de manera que al meditar nos familiarizamos con nuestros pensamientos, emociones, sensaciones y voliciones. Adquirimos la capacidad de darnos cuenta y observamos y, poco a poco, adoptamos esta capacidad de forma tan profunda e intrínseca a nuestra vida que podemos mantenernos en un estado meditativo aun desempeñando nuestros quehaceres en el día a día.

Sin embargo, al principio no es fácil meditar, la mente discursiva nos apresa y no logramos acallarla porque luchamos contra ella en lugar de aceptar, observarla y ver como paulatinamente se silencia por sí sola.

Que nos cueste trabajo meditar cuando intentamos reducir la ansiedad o el estrés es muy normal porque tanto la ansiedad como el estrés se expresan a través del movimiento físico. Por ejemplo, temblor de piernas, gestos rápidos con las manos, respiración agitada ¿Qué ocurre cuando tratamos de frenarlos? La agitación interna aumenta. Y es aquí cuando toma sentido practicar la meditación en movimiento.

¿Cómo se para un auto de la Fórmula Uno después de correr a más de 300 km/h?-Gradualmente, para no dañar el motor.

Esta gradación de “frenado de la mente” es a lo que podemos llamar meditación en movimiento consiste en centrar la mente en el cuerpo para sentir las sensaciones corporales que emanan de cada gesto. Hacer esto permite centrarte en el aquí y el ahora porque mientras se realiza este ejercicio no hay momento para el análisis mental, el juicio o crítica de las cosas. Tampoco para revolver problemas o preocupaciones, de forma tal que la mente encuentra un espacio de paz.

Meditar en movimiento permite graduar la forma de acercarse a la meditación por primera vez. No requiere frenar de golpe para conectar cuerpo y mente y, por tanto, tampoco supone un desafío tajante al estado de agitación.

Cuando se cuenta con un tiempo meditando en movimiento, es más sencillo atender la respiración o realizar un escaneo corporal con el cuerpo quieto, como se hace en las prácticas de mindfulness.

Paola Bustos es experta en la meditación en movimiento y nos ofrece una experiencia única a través de la técnica que ha desarrollado durante toda su vida, en esta conversación analizamos la meditación en movimiento desde la psicogénesis de la infancia, la danza y el concepto de libertad, con el único objetivo de construir para la mente un refugio, un oasis y un manantial de paz y serenidad.

Eduardo Pineda
eptribuna@gmail.com





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