
La huella de Sergio Vergara
Irma Sánchez
Su padecimiento le permitió despedirse de sus más allegados, pero Sergio de la Luz Vergara Bermejo, entre los estragos de las quimioterapias, no tuvo tiempo de despedirse de la multitud de amigos que fue sumando a lo largo de su vida.
Una vida con más de medio siglo entregada a rescatar, recuperar y devolver su valor a infinidad de inmuebles que hoy simbolizan su huella y su amor por el señorío de la ciudad que le dio luz y también sombras en su trayectoria profesional.
Hablar de Sergio Vergara era hablar de la historia y del futuro de cada muro, de cada piedra de la zona histórica. En algunas ocasiones como profesional de la restauración y en otras como funcionario: como delegado del INAH, como secretario, como gerente del Centro Histórico.
No puede soslayarse su papel como catedrático universitario, que le permitió formar generaciones de arquitectos comprometidos con la preservación del patrimonio, quienes hoy reciben una herencia cargada de retos para mantenerlo de pie para la posteridad.
Lo recordaremos también como responsable del rescate de la zona arqueológica de Cacaxtla, en el vecino estado de Tlaxcala, proyecto al que dedicó años con sorprendentes resultados.
Sus compañeros de generación de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Puebla, conocedores de su estado de salud, le organizaron un homenaje hace dos semanas, para el que regresaron a Ciudad Universitaria, a sus espacios de estudiantes y al auditorio del famoso edificio de “La Monja”, como ellos mismos lo identificaron en sus días universitarios.
Lamentablemente, los estragos de su padecimiento ya no le permitieron asistir y, a través de los medios digitales a su alcance, el homenajeado, pleno de emoción, se hizo presente a la distancia para agradecer las muestras de afecto.
Hoy lo recordamos con sus tics, con su sonrisa eterna, sin prisas, pleno, cargado de proyectos que disfrutará desde otra dimensión, a través de las nuevas generaciones de arquitectos que se irán incorporando para continuar con las obligadas obras para preservar el Centro Histórico, ‘Patrimonio de la Humanidad’, por el que Sergio entregó lo mejor de su vida y que tanto orgullo nos da a quienes amamos a Puebla.







