
Origen del Día del Niño en México: de Ginebra a su instauración el 30 de abril
Redacción
Aunque se asocia con juegos, dulces y regalos, el Día del Niño tiene un origen ligado a la defensa de los derechos infantiles a nivel internacional.

La historia se remonta a 1924, cuando se realizó la Conferencia Mundial sobre el Bienestar de los Niños en Ginebra, Suiza. En ese encuentro, diversas naciones reconocieron la necesidad de proteger a la infancia tras los estragos de la Primera Guerra Mundial, lo que dio paso a la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño, uno de los primeros documentos internacionales enfocados en garantizar el bienestar de los menores.
A partir de este antecedente, varios países comenzaron a establecer fechas dedicadas a la niñez. En el caso de México, en 1925 se instituyó oficialmente el 30 de abril como Día del Niño, durante el gobierno de Plutarco Elías Calles, con el objetivo de reafirmar el compromiso del país con la protección y el desarrollo integral de los menores.

Décadas más tarde, en 1954, la Organización de las Naciones Unidas promovió el Día Universal del Niño, al invitar a los países a establecer una fecha para fomentar la fraternidad y la comprensión entre la infancia, así como impulsar acciones para su bienestar.
En Puebla, como en el resto del país, la fecha ha evolucionado hacia una celebración alegre; sin embargo, su esencia permanece: recordar que la infancia debe ser protegida y valorada. Más allá de los festejos, el origen de este día refleja la necesidad de garantizar derechos fundamentales como la educación, la salud y la seguridad.








