
¿Por qué nos resistimos a bajar la cortina?
—“Oiga, marchanta, le compro toda
su mercancía de una vez para
que ya se pueda ir a
descansar a su casa”.
—“No, güerito,
si le vendo todo ahorita,
¿luego qué me pongo a hacer todo el día?
En las últimas noticias se ha informado sobre un estudio que realizó la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, en donde sostiene que aproximadamente 3,000 pequeños y micro negocios están por cerrar, sobre todo las denominadas tiendas de la esquina, aquellas misceláneas que tenían un cargamento de mercancía de todo, que se encontraba cualquier producto o artículo de necesidad y urgente para las casas, estos pequeños negocios son los que se encuentran cada día menos en la ciudad, y los pocas que sobreviven están en el vilo de cerrar.
Hay que recordar que hace treinta años esas tiendas eran propiedad de alguien que se conocía en el barrio, en la colonia, era un negocio propiamente familiar, trabajaban padres, hijos, nietos, se turnaban para atender y despachar a la clientela, muchas de las ocasiones vivían en la parte superior o en la parte posterior de esas tiendas, sobre todo que se trataba de negocios de generaciones, empezaron los abuelos y se siguieron los hijos y los nietos, es más en esas tiendas había crédito a los vecinos.
En una libreta apuntaban la cuenta de las mercancías que se fiaban, y en las quincenas, al final de la semana o del mes, se iba a saldar la cuenta, precisamente esas tiendas son las que se encuentran en peligro de extinción.
Y es que de acuerdo al estudio de esta Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, uno de los gastos mayores es la energía eléctrica, contar con un refrigerador, tener encendida la luz todo el día, son gastos difíciles de absorber.
Por eso es que ahora vemos que esas tiendas cierran temprano, o se mantienen permanentemente en la penumbra, porque los gastos de tener abierta la tienda una vez que ha entrado la obscuridad es más costoso que los pocos ingresos que se pueden tener a esas horas de la noche.
Uno de los grandes problemas con que contamos en México es el costo de la energía eléctrica, uno de los factores mas complicado de abatir, si recordamos en Puebla había bastantes talles y fabricas textiles, uno de los muchos factores que hicieron que desapareciera esa industria fue el costo elevado de la energía eléctrica.
Cabe preguntarse: ¿qué tratamiento hacen en el costo de la energía eléctrica otras naciones?, sobre todo, las denominadas del primer mundo, porque estas naciones, de acuerdo a su posición geográfica, resulta que en algún momento del año, necesitan más energía eléctrica por los fríos tan extremos que la requieren para mantener climatizados los lugares en donde se encuentran y, en el verano, con el calor extremo, resulta que es indispensable el aire acondicionado, sin energía eléctrica, se vuelven lugares inhabitables.
Otro de los factores del cierre de esos pequeños negocios, que dicho sea de paso, según estadísticas el 95.5% son micro-negocios en el país, de los 5.4 millones de negocios con que contamos (según los datos de INEGI) El cierre de estos se debe a la inseguridad pública y al denominado cobro de piso, que hace imposible que se pueda tener la tranquilidad de trabajar.
Ya es un hecho conocido que hay regiones en Guerrero, Tamaulipas, Michoacán, desde luego en Sinaloa, que la proveeduría de esos negocios depende del crimen organizado, por ello es que resultan arrinconados miles de negocios y al final los orillan a cerrar.
Para variar, en ese estudio respecto al futuro de estos pequeños negocios, resulta que otro de los factores es la competencia desleal, es decir los ambulantes, que solamente pagan protección a sus lideres para ocupar un espacio en una banqueta, la energía eléctrica la roban de una toma clandestina, resulta que dando su cuota son inmunes a permisos, licencias, autorizaciones, y desde luego al pago de impuestos, en tanto que quien pretende abrir una cortina para hacer su negocio lo más formal posible, antes de atender al primer cliente, ya tiene la visita de los bomberos, de protección civil, de los inspectores de los ayuntamientos, autoridades hacendarias, etc., lo cual, hace cada día más complejo subsistir de manera formal.
Y otro de los grandes problemas de nuestra nación que pudiera decirse que, es el más grave de todos estos, aunque no lo pareciera, es de carácter cultural, en primer lugar, porque es mal visto en nuestra cultura mexicana, e incluso, latinoamericana que fracasamos, que debemos de cerrar en un determinado momento un proyecto de un negocio, de una empresa, nunca nos ponemos a pensar que los grandes capitales tuvieron que pasar por múltiples errores, fracasos, quiebras, y no obstante que después de mucho empeño le atinaron al proyecto.
Aquí lo vemos de otra forma, nuestra sociedad, el ambiente en que nos desenvolvemos nos obliga a no cerrar, a que no podemos claudicar y reconocer que no funcionó ese proyecto, en pocas palabras a bajar la cortina, porque nos visualizan como fracasados, como que no funcionamos, entonces debemos de resistir, ya vendrán tiempos mejores, aunque en realidad no será así, pero la presión social nos obliga a que debemos de resistir, porque sino corremos el riesgo que no nos vean como gente exitosa.
Esos pequeños negocios, se hacen cada día mas pequeños, por no tener la convicción de cambiar el giro, de dar la vuelta a la página, de bajar la cortina y que con la experiencia que se tuvo se puedan hacer cosas mejores, por eso subsisten en muchas de las ocasiones y están permanentemente al borde de quebrar. Desafortunadamente, nuestra cultura no es de reconocer el fracaso temporal, por el contrario, nuestra cultura reza: “si le vendo todo ahorita, ¿luego qué me pongo a hacer todo el día?” (Web: parmenasradio.org)






