Qué se sabe del acuerdo petrolero entre EE. UU. y Venezuela
Washington.- El histórico acuerdo petrolero firmado el 28 de agosto entre Estados Unidos y Venezuela le otorga a Washington el control sobre 65,000 millones de barriles de reservas comprobadas. La decisión desató inmediatas especulaciones, pero gran parte de las versiones sobre el pacto —negociado por Marco Rubio, Pete Hegseth y la presidenta venezolana Delcy Rodríguez— carecen de realismo técnico y geopolítico.
Lo que el acuerdo no busca en el corto plazo
El pacto impulsado por Donald Trump no apunta a generar un impacto directo ni inmediato en la economía diaria:
- Sin baja inmediata de precios: No provocará una caída abrupta del barril a US$ 60 ni reducirá el costo de la gasolina en los próximos días.
- Sin reemplazo rápido de proveedores: Tampoco busca sustituir de forma inmediata el petróleo que Estados Unidos importa diariamente desde Canadá.
Una apuesta geopolítica a largo plazo
El proyecto representa una estrategia pensada a varias décadas. Desarrollar y comercializar estos recursos requerirá un esfuerzo prolongado debido al estado de los yacimientos:
- Terrenos greenfield: La mayoría de las áreas asignadas carecen de infraestructura previa. Ponerlas en producción demandará entre 7 y 10 años.
- Campos brownfield: Las zonas con explotación previa sufrieron un grave deterioro por falta de mantenimiento durante los mandatos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Su recuperación exigirá miles de millones de dólares en inversión de capital.
Con una duración proyectada a 100 años, Estados Unidos busca asegurar un activo de gran relevancia geopolítica. El objetivo final apunta a reemplazar la producción local y las importaciones desde países no aliados por crudo venezolano bajo control estadounidense.







