
Día de Muertos también es para las mascotas: así comienza la temporada de ofrendas en México
El aroma del cempasúchil, las fotografías sobre los altares y los pequeños platillos preparados para quienes ya no están comienzan a llenar los hogares mexicanos al acercarse el Día de Muertos. Entre las expresiones más recientes y emotivas de esta temporada destaca el homenaje a las mascotas fallecidas, a quienes muchas familias recuerdan cada 27 de octubre mediante ofrendas dedicadas especialmente a perros, gatos y otros animales de compañía.
Una ofrenda para quienes también fueron parte de la familia
Los altares dedicados a las mascotas suelen incluir fotografías, flores de cempasúchil, agua, veladoras colocadas de manera segura, juguetes, collares y alimentos que disfrutaban en vida. Algunas familias incorporan sus cenizas o huellas, mientras que otras preparan un pequeño espacio en casa para conservar su recuerdo.
Más allá de los objetos, estas ofrendas representan el vínculo afectivo que se construye con los animales de compañía. Para muchas personas, perros, gatos y otras mascotas forman parte de la vida cotidiana, acompañan procesos personales y se convierten en integrantes del hogar. Por ello, dedicarles un espacio durante esta temporada es también una manera de reconocer el lugar que ocuparon en la familia.
La fecha del 27 de octubre se ha extendido como una referencia popular para recibir simbólicamente a las mascotas fallecidas. Sin embargo, no se trata de una fecha prehispánica documentada como parte de un calendario ritual ancestral, sino de una práctica contemporánea que se ha incorporado a las celebraciones actuales de Día de Muertos.
Una tradición con raíces indígenas y elementos católicos
El Día de Muertos es una de las expresiones culturales más representativas de México, sus raíces se relacionan con las concepciones que distintos pueblos indígenas desarrollaron sobre la muerte, el destino de los difuntos y la relación entre los vivos y quienes han fallecido. Con la llegada de los españoles, estas prácticas se transformaron mediante el encuentro con las celebraciones católicas de Todos los Santos, el 1 de noviembre, y los Fieles Difuntos, el día 2.
En 2008, la UNESCO inscribió las fiestas indígenas dedicadas a los muertos en México en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, al reconocer su importancia para la transmisión de conocimientos, valores comunitarios y vínculos entre generaciones.
Cempasúchil, agua y memoria: el significado de los elementos
En las ofrendas tradicionales, cada elemento puede tener un significado particular. El cempasúchil, con su color intenso y aroma característico, se utiliza para adornar los altares y, en algunas comunidades, para marcar caminos simbólicos hacia ellos. El agua representa una forma de ofrecer descanso y saciar la sed de las ánimas; las veladoras aportan luz, mientras que las fotografías ayudan a identificar y evocar a quienes se recuerda.
En los altares para mascotas, estos elementos se adaptan a las experiencias de cada familia. Un juguete desgastado, una correa o un recipiente de comida pueden adquirir un valor especial porque conservan recuerdos de la convivencia diaria. No existe una única manera de preparar estas ofrendas: su significado depende de las costumbres, creencias y experiencias de quienes las elaboran.
El duelo por las mascotas también merece reconocimiento
La muerte de un animal de compañía puede provocar un proceso de duelo significativo. La convivencia cotidiana, las rutinas compartidas y el afecto construido a lo largo de los años hacen que su ausencia se sienta en distintos espacios del hogar.








