
Los 57 de Tribuna
Hoy, quienes tenemos el privilegio de pertenecer a la redacción de Tribuna Radiofónica, estamos de fiesta y nos mantenemos de pie honrando con nuestro trabajo diario el legado del gran maestro Enrique Montero Ponce, el periodista que el siglo pasado decidió aprovechar el alcance de las ondas herzianas para hacer periodismo hablado, alentado por el dueño de la estación XEHR, don Roberto Cañedo Martínez, quien dio el paso histórico de acercar a los radioescuchas con el periodista al que cada día seguían en su columna “Esquina”, que publicaba los 7 días de la semana en el periódico vespertino “La Voz de Puebla”, espacio desde el que levantaba pasiones y hacía opinión pública.
57 años han transcurrido desde que inició esta hazaña que años después se convirtió en Tribuna Radiofónica, el espacio que, cada mañana, reiteraba don Enrique, “es el programa que se preocupa por usted”.
Día con día, el maestro de cuatro generaciones de periodistas daba una cátedra del ejercicio periodístico, de apertura, de pluralidad.

Inculcó en su equipo que nada debía de guardarse, que todo, “absolutamente todo”, debía de decirse, poniendo cuidado en la forma en que se expone un tema, asegurándose de no dañar ni a las personas ni a los proyectos.
Su preciado micrófono lo supo compartir con todas las corrientes y disidencias cuando a estas hasta la plaza pública se les negaba.
“Su periódico del aire” lo fue todo, tanto para los que jamás encontraron quien los escuchara y diera la cara por ellos, como para aquellos que, teniéndolo todo, carecían de voz y tenían mucho que informar.
Leer también: Tribuna Comunicación: 57 años informando con verdad y compromiso
Desde luego que no le tocaron años de gobiernos perfectos y sociedades complacientes. Este era el contexto y el reto para decirlo todo.
Con dos recomendaciones hizo escuela y formó reporteros plenos:
- “Date a respetar, no a temer”.
- Y “no desperdicies ni un solo momento la maravillosa aventura de vivir”.
Recomendaciones que marcan el quehacer y el rumbo tanto en el terreno profesional como en la vida diaria.
Don Enrique se fue a descansar tras una vida intensa de trabajo y satisfecho de que siempre lo intentó y lo logró.
Hoy, con su legado, sus lecciones y recomendaciones, vamos por el año 58.





