Internacional

Oposición israelí busca formar gobierno y desplazar a Netanyahu

Redacción  FECHA:  3 noviembre, 2026

El anuncio de un nuevo enfoque político ha comenzado a trascender entre la oposición israelí, a lo que se ha trazado un plan para trazar un nuevo gobierno lo antes posible para desplazar del poder al primer ministro Benjamin Netanyahu, después de unas elecciones parlamentarias que dejaron a los principales bloques sin una mayoría suficiente para gobernar por sí solos.

Acorde a información oficial, al menos cinco dirigentes opositores se reunieron en Herzliya, al norte de Tel Aviv, para definir una estrategia común; en la cual destacaron que su objetivo es alcanzar un acuerdo político con rapidez y evitar que el país tenga que regresar a las urnas.

Tal iniciativa está encabezada por el centrista Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, quien cuenta con el respaldo de dirigentes de distintas corrientes políticas. Sin embargo, las diferencias ideológicas entre los partidos amenazan con dificultar la formación de una coalición estable.

¿Una distribución parlamentaria sin mayoría?

El Parlamento israelí, conocido como la Knéset, cuenta con 120 escaños, por lo que se requieren al menos 61 para alcanzar una mayoría parlamentaria convencional.

Tras los comicios, el bloque asociado con Netanyahu obtuvo 53 escaños, mientras que los partidos opositores encabezados por Eisenkot sumaron 48.

Esto permite que las formaciones —de mayoría árabe— consiguieran otros 19 lugares, lo que las convierte en actores importantes para cualquier negociación que busque desplazar al actual gobierno.

Si bien, los partidos contrarios a Netanyahu podrían reunir una mayoría numérica si cooperaran con las formaciones árabes, esa posibilidad no está garantizada.

Las condiciones para construir una coalición

Eisenkot estableció cuatro criterios para respaldar la formación de un nuevo gobierno. Entre los principales figuran el reconocimiento de Israel como Estado judío y la condena de Hamás como organización terrorista.

Estas condiciones representan un obstáculo para un eventual acuerdo con algunos representantes árabes, cuyos partidos han condenado los ataques de Hamás, pero no todos aceptan las condiciones políticas planteadas por el dirigente opositor.

La discusión también evidencia las tensiones que atraviesan la sociedad israelí respecto a la representación de la minoría árabe, que constituye alrededor de una quinta parte de la población de Israel.

Entre tanto, se ha reportado que algunos líderes opositores consideran indispensable negociar con sus representantes, otros rechazan que participen en una coalición de gobierno.

El ex primer ministro Naftali Bennett, integrante del bloque opositor, ha pedido actuar con urgencia para evitar nuevas elecciones. Por su parte, Yair Golan, dirigente del partido Los Demócratas, ha defendido la posibilidad de colaborar con los partidos árabes y abordar problemas como la violencia criminal y la desigualdad en sus comunidades.

Una permanencia en vigor: Netanyahu también busca mantenerse en el poder

Netanyahu, cuyo partido Likud obtuvo 27 escaños, ha defendido la formación de un gobierno amplio bajo su liderazgo. Es así que sus adversarios cuestionan su gestión de la seguridad nacional, particularmente después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, así como los cargos de corrupción que enfrenta.

Aunque Netanyahu ha rechazado una coalición con partidos de mayoría árabe y ha cuestionado su postura respecto a la seguridad y la identidad del Estado israelí; los dirigentes con formaciones de oposición han condenado los ataques contra la población israelí.

La oposición sostiene que la distribución de escaños ofrece una oportunidad para cambiar el rumbo político del país. Sin embargo, contar con suficientes representantes para bloquear al gobierno actual no equivale automáticamente a disponer de los acuerdos necesarios para sustituirlo.

Hasta el momento, el resultado deja a Israel ante un periodo de incertidumbre política en el que las alianzas parlamentarias serán determinantes. La principal incógnita no es únicamente quién encabezará el próximo gobierno, sino qué acuerdos estarán dispuestos a aceptar los partidos para conseguirlo.





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