
A la expectativa: aranceles y comercio marcarán la cumbre entre Trump y Xi Jinping
Las diferencias comerciales entre Estados Unidos y China volverán al centro de la agenda internacional la próxima semana, cuando los presidentes Donald Trump y Xi Jinping se reúnan en la Casa Blanca, en una cumbre prevista para el 24 de septiembre.
El encuentro se produce después de meses de negociaciones que han permitido reducir parte de los aranceles impuestos durante la guerra comercial iniciada en el primer mandato de Trump, aunque ambos países todavía no alcanzan un acuerdo integral y permanente.
En abril de 2025, los aranceles estadounidenses sobre productos chinos llegaron a una tasa base de 145%, mientras China respondió con gravámenes de hasta 125%. Desde entonces, ambas partes han reducido considerablemente las tasas generales y actualmente mantienen un entramado de tarifas específicas por sectores.
De acuerdo con datos del Penn Wharton Budget Model, la tasa aduanera efectiva aplicada a las importaciones procedentes de China se ubicaba en 22.8% en julio, la más elevada entre los principales socios comerciales de Estados Unidos. En sectores como el acero y el aluminio, algunos aranceles alcanzan el 40.5%.
China, por su parte, mantiene un arancel general de 10% sobre los productos estadounidenses, además de tarifas adicionales para determinados sectores, como el 15% aplicado al gas natural licuado.
A pesar de la disputa, el intercambio comercial entre las dos mayores economías del mundo continúa. Entre enero y agosto de 2026, las importaciones y exportaciones entre ambos países alcanzaron 400 mil 800 millones de dólares, un aumento de 5.4% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos de la aduana china.
Sin embargo, el comercio mantiene un marcado desequilibrio: las exportaciones chinas representaron aproximadamente 75% de ese intercambio, situación que continúa generando preocupación en Washington.
De cara a la reunión, Pekín y Washington mantienen consultas sobre un posible marco para reducir aranceles que abarcaría productos con un valor de 30 mil millones de dólares de cada país.
Además de los gravámenes, Trump ha señalado que pretende abordar prácticamente todos los principales asuntos de la relación bilateral, aunque los aranceles se mantienen como uno de los temas centrales.
Pese a la búsqueda de establecer una relación diplomática y comercial, Washington ha acusado recientemente a laboratorios chinos de obtener capacidades desarrolladas por empresas estadounidenses, mientras que Pekín continúa fortaleciendo su propia industria tecnológica.
A esto se suma la relación de China con Irán y Rusia, así como la creciente competencia geopolítica entre Washington y Pekín.
La reunión del 24 de septiembre será además significativa por tratarse de la primera visita de Xi Jinping a Washington en 11 años, en un momento en que ambas potencias buscan definir el rumbo de una relación marcada por la competencia económica, tecnológica y estratégica.







